I Congreso de Economía Austriaca, 26-28 de marzo de 2008

Universidad de Santiago de Compostela

INTRODUCCIÓN

No creo exagerar si afirmo que hablar de la Escuela Austriaca de Economía en la actualidad en España es hablar de Jesús Huerta de Soto. Y es que a pesar de su aún temprana edad son ya unas cuantas las promociones de estudiantes de economía que han pasado por sus manos desde que empezara a dar clase de economía hace casi 26 años, siempre con la mira puesta en la tradición austriaca, o como le agrada decir a él, tradición escolástica salmantina, ámbito en el que ha venido trabajando arduamente con espectaculares resultados1. Se podría decir que en los últimos años el trabajo de Huerta ha visto multiplicados sus frutos debido a lo que se ha venido en llamar la eclosión liberal2 de la que él es parte fundamental, sin duda. La retroalimentación entre la Escuela Austriaca y el liberalismo es bien conocida desde que Menger explicitara la subjetividad del valor en sus Principios, de forma que a filas afluyen tanto de un afluente como del otro. En mi caso el origen se encuentra en la defensa del liberalismo. Así es como entré en contacto con los autores clásicos del pensamiento liberal que a su vez, en algunos casos, coincidían con la militancia austriaca (Hayek y Mises vienen a la mente enseguida). El siguiente paso me permitió acercarme a la Escuela Austriaca, descubrirla y reconocerla como la forma más adecuada de entender la ciencia económica. Lo siguiente fue introducirme de pleno en la misma, esto es, ponerme las gafas austriacas y comenzar a ver el cómo funcionan de verdad las relaciones sociales en general y económicas en general. Para ello nada mejor que acercarse al propio Huerta quien desde hace años viene dirigiendo un seminario inspirado en aquel histórico de Böhm-Bawerk. Ha sido ahí donde he aprendido la mayor parte de la economía hasta el momento.

No es de extrañar, por tanto, que la idea primigenia en que se basa este trabajo surgiera en el seminario de Huerta. Allí supe por primera vez qué fue la Methodenstreit, hito fundamental en la historia del pensamiento económico cuya especial incidencia en la Escuela Austriaca es patente. La posición austriaca tradicional ha venido siendo un apoyo total a la postura defendida por Menger en aquella disputa, dando por sentado, junto a la mayor parte de los historiadores, que la polémica (carente de sentido) cayó del lado austriaco en detrimento de Schmoller y sus seguidores historicistas. Pero todo esto a mí me intrigó más de lo que puede considerarse normal en un estudiante del paradigma austriaco y de una forma diferente pues sentía que en la doctrina de la Escuela Histórica había algo cuanto menos sugerente. Los historicistas defendían la idea según la cual no existen elementos de teoría válidos intertemporalmente e interculturalmente, tan sólo el estudio de la historia nos podía aportar conocimiento meramente contingente relativo a los individuos y su tiempo. Si bien en aquel momento no sabía ni yo mismo por dónde iban realmente los tiros. Ahí quedó mi interés aparcado hasta que en otra ocasión tocó hablar de las diferencias del paradigma austriaco con el neoclásico3, concretamente en lo que se refiere al proceso de coordinación austriaco versus los modelos de equilibrio neoclásicos, cuando el nombre Shackle y su sociedad caleidoscópica surgieron al instante. La propuesta teórica caleidoscópica consistente en llevar al extremo la subjetividad defendiendo con ello la lógica consecuencia: no existen tendencias coordinadoras en el mercado. Esta extrema posición ha sido denunciada por lo que se podría llamar “mainstream austriaco”4 pues pone en duda la relación casi directa entre la Escuela Austriaca y el liberalismo económico ya que, aparentemente, una teoría económica que no implique tendencias coordinadoras en el mercado es una puerta abierta al intervencionismo corrector de ese manifiesto desequilibrio en los procesos de mercado. Aquí es cuando saltó a mi cabeza la conexión entre el historicismo y la sociedad caleidoscópica. A simple vista tienen como semejanza, desde una posición austriaca, la discrepancia con las tesis mayoritarias, pero a poco que se profundice las conexiones se hacen más intensas. Y a fe que lo hice pues este trabajo es fruto de esa profundización, con motivo de la celebración del I Congreso de Economía Austriaca organizado por el Instituto Juan de Mariana en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela y la Asociación Prólogos.

El subjetivismo radical viene a significar el nihilismo en ciencia económica por un lado (impredecibilidad del fututo, sólo queda el pasado: historicismo) y por otro la negación del equilibrio, o mejor dicho, la ausencia de leyes de tendencia coordinadoras (desequilibrio caleidoscópico), clásicas de las obras de Hayek y Kirzner.

El presupuesto de este trabajo consiste en la recopilación, sistematización y aclaración del subjetivismo radical más que en su profundización (tal vez en otra ocasión). Trataré de mostrar cómo la radicalización del subjetivismo opera en los dos planos que antes mencionaba con unas consecuencias que pueden parecer incluso peligrosas para nuestra ciencia por cuanto el hilo argumental nos conducirá al replanteo total de la economía. Para alcanzar este objetivo me apoyaré en la primera parte, donde haré una recopilación sistemática de la historia del pensamiento económico en busca de rastros de subjetivismo radical. Al aproximarnos a algunas corrientes la conexión es patente y, en este sentido no supone una novedad este trabajo, pero creo haber ido más allá recogiendo esos rastros en escuelas y corrientes hasta ahora con escasa evidencia de conexión con nuestro tema y que a su vez están conectadas todas ellas entre sí de alguna manera. De haber hecho un trabajo correcto dispondremos entonces de un background lo suficientemente estructurado como para afrontar con seguridad los desafíos que plantea el subjetivismo radical y que serán objeto de análisis en la segunda parte.

Quiero advertir que los dos grandes pensadores radicales, Shackle y Lachmann no se encuentran analizados en la primera parte pues la segunda se dedica in extenso a estudiar sus ideas, al fin y al cabo estos autores son el leit motiv del trabajo, por lo que una nueva exposición de sus teorías sería reiterativa. Lo mismo he decidido respecto de la hermenéutica, que también ha sido trasladada a esa segunda parte, concretamente al final de la misma, a modo de colofón del trabajo. Aprovechando la conexión de ésta con el historicismo este trabajo empezará y acabará con una misma idea, es decir, cerrando el círculo lo cual, a efectos meramente estéticos, me pareció interesante.

BUSCANDO LOS HILOS RADICALES

A delicate task faces the historian of thought whenever an established doctrine, what in language of current fashion is called a paradigm or, more recently, a “research program”, is challenged. He has to trace the genealogy of the challengers. To this end he must pick up threads covered by the sand of time, dust them, and try to connect them with the new skein of thought.

Ludwig Lachmann5

LA ESCUELA HISTÓRICA ALEMANA6

El primer rastro de subjetivismo radical hemos de buscarlo en la Escuela Histórica Alemana, cuya autoridad moral fue indudable en las cátedras universitarias de aquel país durante la segunda mitad del siglo XIX pero que tras el fin de la Methodenstreit simplemente desapareció7. Quizá no se le hizo la suficiente justicia o quizá tuvo lo que se mereció tras una disputa sin sentido en la que los que desde su bando participaron en ella no supieron medir sus propias posibilidades. No obstante, aquí rescataremos lo que la Escuela Histórica haya podido aportar a nuestro tema.

No hay que olvidar que dentro de la propia Escuela Histórica existieron dos etapas: la primera, la Vieja, más moderada, y la segunda, la Nueva, más radical. Wilhelm Roscher fue el líder de la Vieja, Gustav Schmoller, de la Nueva. Para nuestro propósito es más beneficioso fijarnos en la ideas de Schmoller por ser, si se me permite, más purista por cuanto llevó al extremo el argumento y por ello éste puede ser más claro a la hora de centrar nuestra atención en el historicismo alemán.

En primera instancia, el historicismo moderado buscaba conjugar el análisis histórico con el teórico. Pretendía ser el complemento de las teorías clásicas desde un punto de vista histórico. Las teorías olvidaban la realidad debido a su abstracción. Decía Roscher que las ventajas del modelo de expresión matemática disminuyen a medida que los hechos a los que se aplica van siendo más complicados. Esto es verdad incluso en la psicología ordinaria del individuo, ¡Cuánto más, por tanto, en la descripción de la vida nacional!8 La variedad de la vida real hace difícil cuando no imposible el éxito de una generalización en economía a no ser, claro, que un exhaustivo estudio histórico nos permita la aprehensión de leyes, ahora sí, generales9.

Un paso más daba Schmoller pues defendía la inutilidad de toda teoría a priori a favor de una aproximación histórica exclusivamente. Los nuevos historicistas no sólo deslegitimaban los aspectos alejados de la realidad de una teoría como lo habían hecho sus predecesores sino que cuestionaban la teoría misma. Schmoller, claro líder del grupo, no tuvo ningún miramiento a la hora de defender la antirracionalidad en la ciencia económica, esto es, se descarta la posibilidad de enunciar teorías universalmente válidas debido a la complejidad del sujeto del análisis: la sociedad. Sólo podremos acercarnos a los hechos económicos con perspectiva histórica, describiendo lo que vemos e intentando sacar leyes que guiaron a los individuos en ese momento histórico y en ese marco social particular únicamente, nada de generalización. En definitiva, el científico de la economía sólo puede actuar en base en el pasado y en ningún caso extrapolar su conocimiento al futuro, o lo que es lo mismo, la labor científica queda casi anulada.

EL INSTITUCIONALISMO AMERICANO10

A finales del siglo XIX nació en los Estados Unidos una corriente de pensamiento que no formó nunca una escuela pues sus miembros jamás tuvieron conciencia de grupo debido en parte a las diferencias entre sí. La cabeza indiscutible del movimiento fue Thorstein Veblen a quien siguieron John Commons11, Wesley Mitchell y Clarence Ayres, cada uno con sus peculiaridades. Posteriormente surgieron renovadores de este “viejo” espíritu (Galbraith) y otros con uno “nuevo”12.

Los institucionalistas americanos fueron los primeros en resaltar la importancia económica de los hábitos de conducta (behaviorismo) y de pensamiento de los grupos humanos y tratar de analizar y entender las complejas instituciones sociales. Estuvieron muy influidos por los historicistas alemanes pues el mismo concepto de institución está íntimamente ligado al estudio histórico. Emplearon  conceptos provenientes de la psicología y del evolucionismo darwinista. La teoría vebleniana acerca del cambio institucional sigue el darwinismo evolucionista según el cual no existe una predeterminación teleológica. Veblen achacaba a Adam Smith que su economía desembocaba en teleologismo cuando hablaba de precio natural o de equilibrio13.

Para Veblen, los individuos son seres enormemente complejos influenciados por instintos y en absoluto son frías máquinas maximizadoras sino sujetos curiosos con hábitos y propensiones. Por este motivo los institucionalistas fueron bastante críticos con las tesis neoclásicas imperantes (dicha economía era determinista y por ende predecible, lo cual carecía de sentido.), denunciando que las que en la teoría económica suelen denominarse “leyes” son en realidad fenómenos contingentes que dependen de factores históricos, sociales e institucionales. En economía, defendían, existen muy pocas cosas inmutables y muchas que son influenciables por los instintos y las instituciones. Los cambios producidos en un determinado momento no necesariamente tendrán como efecto una vuelta al equilibrio sino que dichos efectos no serán predecibles. Y es que para Veblen, como ya hemos apuntado, la economía es un proceso de cambio constante e inevitable. En la economía vebleniana la evolución institucional permanente es fundamental.

SCHUMPETER14

Por su importancia y su no encasillamiento en ninguna corriente, Joseph Schumpeter merece una atención especial. Schumpeter incorpora rasgos dinámicos a su forma de entender la teoría económica al más puro estilo austriaco, centrando el análisis científico en el empresario como agente (exclusivamente) desequilibrador15, figura clave para él.

Schumpeter inicia su análisis partiendo de una economía estacionaria de tipo walrasiana en la que no tienen lugar ni inversiones netas ni ahorro, no cambian las técnicas productivas, ni tampoco los gustos de los consumidores; no se modifican las cantidades demandadas y ofrecidas de los distintos bienes; ni los precios; la vida económica deviene siempre del mismo modo, es un continuo flujo circular16. El único capacitado para conducir al sistema de esta situación estacionaria a una de desarrollo, es el empresario innovador, cuya actuación característica, la innovación, acaba con el equilibrio de la economía del flujo circular. Con dicha ruptura de las relaciones económicas existentes, aparece el desarrollo económico, que no el crecimiento pues siempre puede darse en base en factores exógenos. La misión del empresario es iniciar nuevas combinaciones de factores productivos, lo que hemos venido llamando, innovar.17 A todo este proceso lo llamó “destrucción creadora”, fruto de una perturbación de la corriente circular.

El empresario schumpeteriano se caracteriza por la innovación, que es esencialmente un fenómeno de desequilibrio que requiere de capacidades de las que sólo disponen unos pocos, precisamente, el empresario. En palabras del propio Schumpeter, la innovación es aquella clase de cambio que surge desde dentro del sistema que desplaza su punto de equilibrio de tal manera que el nuevo no puede alcanzarse desde el anterior mediante pasos infinitesimales18[…] El supuesto de que la conducta es rápida y emocional es en todo caso una ficción. […] En sus Ciclos comerciales, Schumpeter dice que las innovaciones son impredecibles y, comparándolas con las mutaciones, establece que el crecimiento económico está ligado a las fluctuaciones cíclicas, e invitaba a dejar de pensar en el progreso como suave y armonioso […] debemos reconocer que la evolución es desequilibrada, disonante por naturaleza […] la evolución es una perturbación de la estructuras existentes y es más parecida a una serie de explosiones que a una transformación suave, pero incesante19. Ligado a ello, para Schumpeter la depresión se produce debido a expectativas irracionales. El autor apela en este caso a los efectos colectivamente perniciosos que pueden aparecer cuando los agentes actúan en base a la racionalidad paramétrica, clásica de los defensores del racionalismo en las expectativas como Arrow y Debreu.

KEYNES

El estudio de John Maynard Keynes es particularmente interesante pues fue quien popularizó la idea de las expectativas como núcleo de la teoría económica en el libro segundo de su Teoría General. Esta aportación trajo a la ciencia económica un saludable dosis de realismo de la que carecían (y siguen careciendo) los economistas neoclásicos, y que Shackle continuaría exitosamente llevando la idea al extremo.

De acuerdo con la teoría keynesiana del ciclo económico las decisiones de ahorro las toman unos individuos en función de sus ingresos mientras que las decisiones de inversión las toman los empresarios en función de sus expectativas, no habiendo ninguna razón por la que ahorro e inversión deban coincidir. Cuando las expectativas de los empresarios son favorables, grandes volúmenes de inversión provocan una fase expansiva. Por el contrario, cuando las expectativas son desfavorables la contracción de la demanda puede provocar una depresión. El estado, según Keynes, puede impedir la caída de la demanda aumentando el gasto público20.

Literalmente Keynes dice: En la práctica, en general tenemos sólo ideas muy vagas sobre las consecuencias más directas de nuestras acciones […] Nuestro conocimiento del futuro es fluctuante, vago e incierto […] También el tiempo es moderadamente incierto. Pero sobre el precio del cobre o la tasa de interés dentro de 20 años, como de la obsolescencia que genera una nueva invención, o la posición de los dueños de los activos en el sistema social en 1970, no existe ninguna base científica sobre la cual podemos realizar algún cálculo de probabilidades. Simplemente, no sabemos21.

ECONOMÍA EVOLUCIONISTA22

El proyecto de fundar una nueva ciencia económica evolucionista arranca del Viejo Institucionalismo Americano de Veblen quien mostró, como ya vimos, su descontento con la visión de la economía dada por los teóricos abstractos. Los creadores del evolucionismo formal fueron R. Nelson y S. Winter quienes escribieron conjuntamente en 1982 An Evolutionary Theory of Economic Change donde proponen una nueva teoría, contraria al mainstream, con el objetivo de analizar los fenómenos asociados al cambio económico. Su “primera premisa, [es] que el cambio económico es importante” y, que, “nada es más digno de atención que la comprensión de los cambios acumulados en la organización económica y tecnológica.” La teoría evolucionista toma ideas básicas de la biología, como la selección natural darwinista, y las aplica a las empresas y a su habilidad para crecer y sobrevivir en el mercado.

Así mismo, rechazan la función de producción como construcción teórica del estado del conocimiento tecnológico y el supuesto de información perfecta23. No existe una conducta coherente de propósitos que guíe la actuación de la empresa. El proceso de selección de técnicas no ha de dirigirse hacia la opción maximizadora. En condiciones de competencia, actuando los empresarios conjuntamente, la situación de máximo es imposible. Frente al concepto de mercado perfecto, el propósito de toda innovación es justamente conseguir un desequilibrio en el mercado, proporcionando una posición predominante temporal para sí antes de que los seguidores lo imiten.

La innovación se caracteriza por la incertidumbre de sus resultados (para los evolucionistas, demasiada para ser racional). Existe incertidumbre técnica (posibilidad de éxito en los procesos) e incertidumbre en los mercados (posibilidad de éxito comercial). Por lo tanto, si la innovación es incierta la selección no es determinista y la maximización deviene imposible. Argumentan los evolucionistas que no es posible demostrar la existencia de la indeterminación porque siempre existe la posibilidad de que esté operando un mecanismo causal desconocido y oculto. No obstante lo anterior, la teoría matemática del caos nos dice que, incluso si el mercado es determinista, probablemente se comportaría con aparente aleatoriedad, y de forma impredecible, o dicho en otras palabras, se abre la puerta a la posibilidad de un “caos determinista”.

Por último, para el evolucionismo, existen influencias externas que influyen en los propósitos y las acciones individuales, si bien la acción no queda completamente determinada por ellas.

ECONOMÍA CONDUCTISTA

Daniel Kahneman (premio Nobel de Economía de 2002 junto a Vernon Smith) y su ex-colaborador Amos Tversky (fallecido en 1996) escribieron conjuntamente Prospect theory: Decision Making Under Risk, donde usaban técnicas de psicología cognitiva para explicar un cierto número de anomalías documentadas en la toma de decisiones económicas racionales. Centraron su análisis en el modo en que la teoría económica fallaba en sus predicciones. Ambos pusieron a prueba los límites que la teoría neoclásica tiene para predecir las acciones24 de los sujetos. Según dicha teoría los individuos toman decisiones sistemáticamente, basándose en sus preferencias y en la información disponible, de un modo que cambia muy poco a lo largo del tiempo o en contextos diferentes. La Prospect theory es eminentemente empírica y su objetivo es reflejar cómo se comportan realmente los individuos, no cómo debieran hacerlo si fueran “neoclásicamente” racionales. Las diferencias esenciales con la teoría de la utilidad esperada se refieren a tres grandes cuestiones: la definición de las alternativas sobre las que versan nuestras decisiones humanas; la valoración que les damos; y la ponderación que, a la vista de su probabilidad, les atribuimos.

El ámbito en el que esta nueva rama de la economía está cobrando mayor relevancia es en el financiero gracias a las llamadas finanzas conductuales. Respaldados por tendencias o acontecimientos extraordinarios, los inversores con frecuencia se ven compelidos a tomar decisiones que no están en línea con sus planes predefinidos a largo plazo. Richard Thaler, colaborador de Kanehman e importante teórico de las finanzas conductuales, ha descrito los cinco errores frecuentes de los inversores25, a saber:

1. Exceso de confianza: Los inversores sobrestiman su capacidad para elegir acciones o fondos de inversión que creen que van a ser muy rentables.

2. Aversión a las pérdidas: Una pérdida causa aproximadamente el doble de dolor, que el placer que produce una ganancia.

3. Búsqueda de la rentabilidad máxima: Cuando el mercado está al alza, demasiados inversores posponen el momento de comprar, y a menudo compran justo en el momento equivocado, cuando las acciones han llegado a sus máximos y van a empezar a bajar.

4. Invertir demasiado dinero en la empresa para la que se trabaja: olvidando que, ante todo, se ha de diversificar el riesgo.

5. Rechazo a vender activos muy rentables: Si una acción o un fondo ha subido mucho y se ha convertido en una parte muy importante de una cartera, reduzca el porcentaje que supone de la misma. De nuevo la clave es la diversificación conforme a unos porcentajes preestablecidos por el inversor.

NEUROECONOMÍA

La neuroeconomía26 es la combinación de la neurociencia, la economía y la psicología para estudiar el proceso de elección de los individuos. Analiza el papel del cerebro cuando los individuos evalúan decisiones, y categorizan los riesgos y las recompensas y como interactúan entre ellos. La neuroeconomía es la rama de la economía que se centra en las elecciones personales y en los cambios mentales-cerebrales que llamamos decisiones. Dada la juventud de esta corriente todavía no se han formado líderes y seguidores claro dentro de alguna escuela, no obstante, nombres clave en el desarrollo futuro de la neurociencia son: Colin Camerer, David Laibson, Kevin McCabe, Ernst Fehr y el pionero Paul J. Zack, director del Center for Neuroeconomics Studies.

La neuroeconomía explica, por ejemplo, la influencia de la química cerebral en fenómenos de mercado como la recurrencia por las burbujas financieras o el pánico de los inversionistas. La neuroeconomía usa técnicas cognitivas y de imágenes para entender qué sucede con la emoción y el cerebro al tomar decisiones económicas. La economía neoclásica dice que es un proceso racional; la neuroeconomía, que la emoción juega un rol importante pues el ser humano es algo más complicado que una fría calculadora. El ser humano actúa por impulsos, odia, ama, se solidariza, ayuda, incluso mata a sus congéneres; difícilmente podemos hallar la fórmula matemática que nos hace enamorarnos de determinada persona o que hace que la odiemos a más no poder. La economía se queda coja ante la irracionalidad de los individuos, necesita el apoyo de otras ciencias para entender el comportamiento de los individuos.

Como venimos poniendo de relieve en este trabajo, desde este particular punto de vista tampoco es adecuado seguir insistiendo en la racionalidad o pseudo racionalidad de los agentes económicos. Es imprescindible abordar nuevos puntos de vista para comprender mejor los mecanismos que operan en las tomas de decisiones económicas. Las neurociencias abren una vía que probablemente contribuyan mucho a comprender mejor el comportamiento de los individuos en un contexto de mercado económico. Queremos explicar las irracionalidades bursátiles, las compras compulsivas, el marketing feroz (neuromarketing) que nos programa para que compremos determinados productos27

ECONOFÍSICA

Si al lector le ha podido dejar sorprendido las últimas líneas de investigación en economía, la que a continuación veremos se lleva la palma pues es la que emplea herramientas provenientes de una ciencia más alejada de la economía, en este caso, la física. Didier Sornette con su libro ¿Por qué estallan los mercados de acciones? popularizó mundialmente la aplicación de técnicas enormemente complejas al estudio del comportamiento de los mercados financieros, ámbito en el cual se está desarrollando ampliamente.

La econofísica aplicada a los mercados financieros se sustenta fundamentalmente en la teoría del caos que, básicamente, estudia lo complicado, lo impredecible, lo que no es lineal. La idea fundamental consiste en que en determinados sistemas, pequeños cambios en las condiciones iniciales conducen a enormes divergencias en los resultados finales (efecto mariposa). Dado esto, conociendo cuales son las condiciones iniciales podríamos, entonces, conocer la evolución del sistema. En nuestro caso, la evolución de precios de las acciones. Si observamos las gráficas de la evolución de distintas acciones, a primera vista, pareciera que se comportan de forma errática, sin un patrón reconocible. No obstante, si analizamos la información contenida en los precios históricos, podríamos conocer este patrón y predecir cual será su comportamiento futuro. A lo menos, en el corto plazo. Esta idea, es acogida con el nombre de Teoría de Caos. El principal aporte de esta teoría es que nos entrega una explicación teórica de la existencia de sistemas dinámicos con comportamientos irregulares sin la necesidad de recurrir a variables estocásticas. Es decir, aclararía si estamos en presencia de un proceso aleatorio o de un determinismo caótico28.

OTRAS APORTACIONES

Más oculto en la historia del pensamiento se encuentra Nicholas Barbon quien, a pesar de que hay quien lo considera precursor de Adam Smith, defendía que la elección se orienta al placer y la utilidad por lo cual tiene que haber permanentemente renovación, variación y novedades, ideas contrarias al equilibrio natural que destila Smith.

El premio Nobel de Economía de 1978, Herbert Simon, también trató la cuestión de la racionalidad en las decisiones económicas. Según Simon la hipótesis básica de la economía neoclásica, la de que los agentes tienden a maximizar los resultados de su comportamiento, es muy limitada. En la práctica ningún ser humano está continuamente buscando la solución óptima. Aunque deseara hacerlo, el coste de informarse sobre todas las alternativas y la incertidumbre sobre el futuro lo harían imposible. De acuerdo con Simon, las personas simplemente intentan buscar una mínima satisfacción, es decir, tratan de alcanzar ciertos niveles de éxito para después, poco a poco, ir ajustando esa solución (racionalidad limitada). Simon aseguraba que nuestro pensamiento no se guía por la realidad, sino por nuestras teorías sobre la realidad. No hay que confundir la lógica con el pensamiento humano.

Otro economista, Maurice Allais, premio Nobel de Economía de 1988, investigó sobre las limitaciones de la teoría a la hora de predecir la elección de un sujeto ante diferentes conjuntos de alternativas azarosas. Superando el concepto de valor esperado monetario y de máxima utilidad esperada, Allais respondió a la paradoja de San Petersburgo (no merece la pena arriesgar mucho para ganar un premio infinito) planteada por Bernoulli, enunciando la que se conoce como paradoja de Allais. Según esta, en cierto tipo de apuestas, aún cuando la gente prefiere la certeza a la incertidumbre si se plantea de manera diferente el problema preferirán la incertidumbre que antes rechazaban29.

Harry Leibenstein se movió en términos semejantes de crítica al racionalismo cuando enunció la “eficiencia-X”, definida como el grado de ineficiencia que surge en el mercado porque los contratos laborales son incompletos, la función de producción ni está especificada ni es conocida, no todos los factores de producción se compran en el mercado, y la utilización efectiva depende de la presión motivacional, y de otros factores motivacionales. Esto implica que el individuo se comporta como quiere, como siente que debe hacerlo, o mezcla en su comportamiento ambos elementos30.

Albert Otto Hirchman habla en su obra Development projects observed sobre el principio de mano escondida (hiding hand) en los siguiente términos: El ser humano encara problemas que cree que puede resolver, encuentra luego que las dificultades son mayores a las esperadas en el momento de tomar la decisión, pero como ya comenzó ataca las dificultades inesperadas […] a veces con éxito […]. Como consecuencia del principio de la mano escondida, los aversos al riesgo a veces encaran acciones objetivamente riesgosas […]. El principio de la mano escondida es esencialmente uno que induce la acción a través del error, el error de subestimar las dificultades […]. El principio actúa fundamentalmente a través de la ignorancia de la ignorancia, de las incertidumbres y de las dificultades31. Por otro lado, Hirschman considera que las medidas para desarrollar un país deben ser analizadas caso por caso, mediante la explotación de los recursos locales para conseguir los mejores resultados. Imponer una estructura doctrinal uniforme sin tener en cuenta las circunstancias locales es, afirma, una receta para el desastre.

IMPREDECIBILIDAD Y DIVERGENCIA

Si como anuncié en la introducción el trabajo de recopilación realizado en la primera parte ha sido exitoso esta segunda parte será más comprensible en tanto en cuanto ahora tenemos con nosotros un buen “fondo de armario” para interpretar adecuadamente las ideas radicales de Shackle y Lachmann. Nuestra posición austriaca nos obliga a centrarnos en Lachmann pues fue él quien implementó el subjetivismo radical en la Escuela pero no debemos dejar de lado a Shackle ya que ambos fueron los portadores de la idea. Aunque no se puede decir que trabajaran conjuntamente sí que existió un feedback que se apreció en las mutuas referencias en sus trabajos32 que daría lugar a la co-autoría involuntaria del surgimiento del radicalismo. En todo caso, la crudeza de la posición representada por nuestros dos autores ha producido un enorme rechazo desde su mismo inicio dentro de la propia Escuela. Así, son también clásicos los ataques de los aprioristas radicales como Rothbard33 quienes veían en Lachmann y su nihilismo el germen de la autodestrucción austriaca.

George Lennox Sharman Shackle tuvo en Keynes y Hayek sus referencias fundamentales y de una fusión entre ambos se puede entender el pensamiento de Shackle, quien fue alumno de Hayek en la London School of Economics donde se graduó y doctoró. Shackle es catalogado como un postkeynesiano del desequilibrio, lo cual es una buena descripción de su punto de vista: desarrolló la noción de expectativas de Keynes hasta su límite lógico. Su obra más importante fue Epistemics and Economics: A Critique of Economic Doctrines publicada en 1972. En ella y en multitud de artículos Shackle desarrolla su kaleidic society, una sociedad en la que tarde o temprano el cambio inesperado se produce alterando con ello los actuales patrones, una sociedad en la que se entremezclan los momentos de orden con una repentina desintegración que desemboca en un nuevo estado de cosas34.

Ludwig Maurits Lachmann se dedicó al estudio de las entonces recientes obras de Hayek y del método genético-causal. De la época de estudios en Berlín data también su familiaridad con el método interpretativo de Weber. Lachmann se traslada en 1933 a la London School of Economics, donde conoce a Shackle, quien también influirá decisivamente en sus ideas. Conoce allí a Paul Rosenstein-Rodan, quien le transmite su énfasis en el papel de las expectativas en la economía. De hecho, dedica su primer artículo importante a este tema35.

Al enfrentarnos al estudio de la ingente cantidad de producción científica en nuestra materia creo que puede resultar muy útil la descomposición del subjetivismo radical en dos conceptos: el de la impredecibilidad del futuro y el de la divergencia en las expectativas. Ambos son uno pero a la vez se pueden entender por separado obteniendo una mayor claridad de ideas. En primer lugar observamos la imposibilidad de decir nada sobre el futuro derivada de la naturaleza del conocimiento que en economía tratamos. Como consecuencia inmediata de ello el científico social no puede proporcionar a los actores un patrón de conducta universalmente válido que les pueda guiar en sus acciones, abriendo la posibilidad del desequilibrio en los mercados más allá del simple error empresarial.

IMPREDECIBILIDAD DEL FUTURO

All economic action is of course concerned with the future, the more or less distant future. But the future is to all of us unknowable, though not unimaginable. Shackle strongly contends that our ignorance of the future invalidate any theory attributing knowledge of the future to economic actors.

Ludwig Lachmann36

El conocimiento científico se divide en dos, a saber: el natural y el social. El natural es el característico de la física y la química. El social, el de la economía, la sociología y la psicología. Se diferencian en el objeto de estudio, en unos, la naturaleza; en otros, el ser humano. Esta patente diferencia hace que cada ámbito científico deba tener su propio método. A nadie se le ocurriría explicar la órbita planetaria en función del pensamiento de los planetas. Es sencillamente absurdo, lo mismo que pretender explicar la acción humana en términos de cálculo de utilidades. Pero sorprendentemente esta aberración metodológica ha pasado por convertirse en el paradigma dominante.

La ciencia natural puede predecir en buena medida. Nadie duda de que un objeto atraído por la fuerza de la gravedad caiga siempre. Esta es una ley universal que no depende del momento histórico o del pensamiento de objeto. En cambio en las ciencias que estudian el comportamiento humano la predicción es, en el mejor de los casos, arriesgada. La moderna economía austriaca se enfrenta al problema del conocimiento. Tanto Hayek como Mises dedicaron esfuerzos a su mejor comprensión. Lo que el subjetivismo radical plantea es si Hayek y fundamentalmente Mises se quedaron cortos en su análisis. Para Shackle la economía trata de pensamientos y sólo secundariamente de cosas. Radicalizar el subjetivismo es considerar que los medios y los fines de cada individuo ya no son meros datos sino que están tamizados por una interpretación subjetiva. El subjetivismo se extiende a las expectativas. Esta ausencia de confianza en la previsibilidad es fruto del reconocimiento del carácter fundamental de la incertidumbre en cuestiones relativas a los seres humanos. A su vez, la imprevisibilidad aparece porque ya no investigamos estimación o descubrimiento de objetivos, sino de crearlos37. Nos hallamos en un mundo de esencial desconocimiento, un mundo caleidoscópico como lo definió Shackle. Lachmann remarca la presencia de la libertad del hombre para elegir y actuar, libertad que implica que el conocimiento futuro y, por tanto, las acciones futuras, no son determinables, destacando la presencia de la libertad de cada sujeto para elegir y actuar. En resumen, libertad implica que el conocimiento futuro y, por tanto, las acciones futuras, son indeterminadas38, impredecibles.

DIVERGENCIA DE LAS EXPECTATIVAS

In a kaleidic society the equilibrating forces, operating slowly, especially where much of the capital equipment is durable and specific, are always overtaken by unexpected change before they have done their work….What emerges from out reflections is an image of the market as a particular kind of process, a continuous process without beginning or end, propelled by the interaction between the forces of equilibrium and the forces of change.

Ludwig Lachmann39

La sociedad caleidoscópica es aquella que se caracteriza por el cambio rápido e incesante. Y es aquella en la que no hay necesariamente una tendencia hacia el equilibrio, hacia la consistencia de los planes de producción. Esto supone ir más allá del concepto de error empresarial enunciado por Mises y completado por Kirzner. Se trata de

[In the Stock Exchange] all we get is a succession of market-day equilibria determined by a balance of expectations tilting from one day to the next as the flow of the new turns bulls into bears and viceversa40.

HERMENÉUTICA41

Our empirical knowledge of economic phenomena obtained by observation must in any case be interpreted as embedded within this context.

Ludwig Lachmann42

La hermenéutica es la ciencia y arte de la interpretación, sobre todo de textos, para determinar el significado exacto de las palabras mediante las cuales se ha expresado un pensamiento. Aplica el modelo interpretativo de los textos al ámbito ontológico. La realidad no es más que un conjunto cultural heredado que fundamentan nuestro conocimiento acerca del mundo y el individuo.

La hermenéutica argumenta que no se puede pensar el mundo en términos estáticos sino dinámicos. La realidad siempre remite a un proceso (dinamismo y tiempo), a un proyecto que nos ha sido transmitido y que nosotros retomamos. Por ello, entender el mundo es tomar conciencia histórica de la relación que se produce entre tradiciones y de la distancia que se da entre ellas. Nuestra visión del mundo será siempre parcial, relativa y contingente debido a que parte de una realidad histórica determinada.

El hecho de que no sólo los objetos de conocimiento sean históricos, sino también (y fundamentalmente) el hombre mismo lo sea, imposibilita valorar “objetivamente” la realidad. No existe un conocimiento objetivo del mundo y tampoco el ser humano es un espectador imparcial de los fenómenos. Al contrario, cualquier conocimiento de las cosas viene determinado por un conjunto de prejuicios, expectativas y presupuestos recibidos de la tradición que limitan, determinan y orientan toda comprensión. El hombre se encuentra inmerso en un mundo que le impregna de una cultura y un lenguaje determinados que a su vez manipulan y delimitan su conocimiento de la realidad. Ésta no nace de la individualidad de cada sujeto sino que está condicionada por la historia, y se estructura en base en la articulación entre pasado y futuro, esto es, en el diálogo entre tradiciones. Debido a que el individuo es lenguaje y tiempo, y dado que el ser humano como sujeto en el mundo está inmerso en el ser del cual pretende dar cuenta, se hace imposible un conocimiento totalitario, objetivo y sistemático del mundo: la verdad sólo puede ser parcial, transitoria y relativa, características que surgen de la pertenencia del sujeto al ámbito de lo interpretable y de la individualidad inevitable de cada evento, entendiendo por éste no sólo las “cosas”, sino el hombre mismo43.

Aquí nos viene a la cabeza inmediatamente el historicismo. Las características de la hermenéutica calcan punto por punto el método de la Escuela Histórica. Es por ello que al inicio enunciaba que este trabajo empezaría y acabaría con una misma idea puesto que la identificación entre tradiciones es incuestionable. De ahí surge el desprecio a la hermenéutica por parte de algunos austriacos44.

Para los hermenéuticos, y para casi todos, el paradigma dominante no ofrece luz sobre la vida diaria de una sociedad como la actual45 y es ahí donde Lachmann y los demás46 piensan que la hermenéutica puede hacer un buen trabajo. La acción consiste en una secuencia de actos a los cuales nuestra mente asigna un significado (interpretación). Los elementos de la acción son de este modo producto de nuestras mentes y tienen que ser tratados como tal. Al estudiar la acción y la interacción entre la multitud de sujetos que forman la sociedad la tarea del investigador es eminentemente interpretativa.

La mayor parte de los fenómenos económicos son observables pero dicha observación requiere de una interpretación del contexto donde toman sentido y añadirlo a nuestro conocimiento. La interpretación hermenéutica de los fenómenos económicos tiene lugar dentro de un marco de significaciones establecidas, habiendo un marco para cada sociedad. En este momento la hermenéutica se comunica con el estudio de las instituciones. Éstas pertenecen al campo de la cultura, están inmersas en la historia y sólo una interpretación dentro de ella nos permitirá comprender el complejo de las relaciones humanas. Además, el adecuado estudio de las instituciones nos da respuesta al interrogante planteado por la divergencia de las expectativas. Las instituciones reducen la incertidumbre, orientando (concepto hermenéutico clave) la acción de los sujetos. Cada institución debe ser flexible pero su orden debe ser permanente para que la economía de mercado funcione.

La otra gran autora hermenéutica ha sido Deirdre McCloskey quien en su conocida obra The Retorics of Economics defendió la hermenéutica desde una visión particular. Para McCloskey existe un desprecio de la profesión económica por reconocer que su producto de investigación rebosa retórica. Con ello ponía de manifiesto la importancia que los economistas le daban a las formas en sus textos mediante el uso de metáforas y narraciones variopintas. Afirmaba que algunos autores se preocupan más de convencer que de vencer, es decir, la adhesión ganada por una teoría económica es lo más importante a la hora de determinar su bondad, y ello lo saben los economistas, quienes utilizaban la retórica para ganar adeptos más que preocuparse de hacer buenas teorías. McCloskey ha sido quien ha recordado a los compañeros que no es malo sino necesario reconocer la importancia de las formas y aprovecharse adecuadamente de ello. En definitiva, McCloskey puso el énfasis en el análisis de los textos científicos en economía señalando sus carencias y denunciando la marcada hipocresía de sus autores. Lavoie pone el énfasis en un punto semejante cuando afirma que el fin de las ciencias sociales teóricas (incluyendo a la economía y la investigación contable) no consiste más que en transmitir a la gente la capacidad de distinguir, entre las narraciones históricas, cuáles son aceptables y cuáles no.” Y añade, “el único ‘test’ que se puede hacer de una teoría es un juicio cualitativo de la posibilidad de ocurrencia de los eventos indicados por la narración47.

CONCLUSIÓN

Cuando me propuse estudiar el subjetivismo radical era plenamente consciente de las graves implicaciones que su aceptación tenía. La fuerte controversia suscitada en el seno austriaco da buena fe de ello. A la luz de todo el debate considero razonable que el punto de vista extremo aquí planteado levante ampollas entre los economistas prácticamente de todo cuño. Los motivos de esta enérgica reacción coinciden con la división que aquí se ha realizado, por un lado tiene que ver con la práctica negación de hacer ciencia económica y por otro, con la puesta en seria duda de la existencia de fuerzas con tendencia equilibradora en los procesos de mercado. Respecto de la primera objeción poco podemos oponer, es bastante cierto que mantener esta posición reduce a su mínima expresión a la economía, dejando tan sólo cabida para la investigación histórica. Es razonable que no guste esta perspectiva pero yo pregunto, si, admitiendo a efectos dialécticos, que la profesión diese por bueno en algún momento el subjetivismo radical48 ¿sería científicamente honesto rechazar dicha conclusión en base en la supervivencia de la profesión misma? Y en cuanto a la segunda, ésta es más discutible. El propio Lachmann no se granjeó amistades entre los compañeros de escuela. La apertura de la puerta teórica al intervencionismo corrector era un peligro para los clásicos fundamentos liberales de la Escuela Austriaca, pero en defensa de Lachmann hemos de decir que siempre defendió el libre mercado, eso sí, por razones prácticas, no queda otra en su posición. Y es que plantear la duda sobre la tendencia al equilibrio del mercado no implica en modo alguno abrazar el intervencionismo pues la crítica de Mises al socialismo sigue siendo válida y, además, el desconocimiento del futuro se aplica tanto a los actores individuales como a los planificadores49. En resumen, desde esta perspectiva no habría motivo para temer el subjetivismo radical, pero ¿y desde la otra?

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*ZANOTTI, Gabriel J.: La Escuela Austriaca en peligro de implosión hermenéutica, ponencia presentada el 13 de Octubre de 2000 en el VI Congreso de Epistemología de las Ciencias Económicas de la Univ. Nacional de Buenos Aires.

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1 HUERTA DE SOTO, Jesús: La escuela austriaca. Mercado y creatividad empresarial.

2 GIRAUTA, Juan Carlos: La eclosión liberal, Martínez Roca, Barcelona, 2006.

3 HUERTA DE SOTO, Jesús: El Methodenstreit, o el enfoque austriaco frente al enfoque neoclásico de la ciencia económica.

4 Ibíd., p.30.

5 LACHMANN, Ludwig M.: From Mises to Shackle: An essay on Austrian Economics and the Kaleidic Society. La traducción sería la siguiente: “El historiador del pensamiento económico se enfrenta a una delicada tarea cada vez que una doctrina arraigada, lo que en lenguaje moderno se conoce como paradigma o, más recientemente, un “programa de investigación”, es puesta en duda. Tiene que encontrar la genealogía de los aspirantes. Con este objetivo debe recoger los hilos cubiertos por las arenas del tiempo, desempolvarlos, y conectarlos con la nueva línea de pensamiento”.

6 EKELUND, Robert y HÉBERT, Robert: Historia de la teoría económica y de su método, pp. 264-270.

7 No es muy exacto hablar de desaparición a secas pues, como luego veremos, su espíritu permaneció en los institucionalistas americanos.

8 ROSCHER, Wilhelm: Principles of Political Economy, Nueva York, 1978, p. 104.

9 Existe otro historicismo, el británico, de menor nombre que el alemán pero con aportaciones semejantes a éste en su versión moderada. Autores como Bagehot, Imgram, Cliffe-Leslie y Toynbee protagonizaron esta corriente. Abogaban, como los alemanes de Roscher, por una revisión de la teoría clásica abstracta a la que pretendían dotar de mayor realismo mediante aportaciones históricas. Se caracterizaban por tratar a la economía como una parte de la sociología, lo cual significaba que para hacer economía necesariamente se han de disponer de un marco y herramientas sociológicos. Por último, hay que señalar su sentido evolucionista determinista mezcla de Darwin y Comte según el cual del estudio histórico se podía observar cierto proceso social evolutivo con un final predecible, lo cual le confiere una particularidad que le aleja del historicismo alemán y lo acerca sospechosamente a Marx.

10 EKELUND, Robert y HÉBERT, Robert: Historia de la teoría económica y de su método, pp. 480-501.

11 Mark Perlman defiende la relación entre el subjetivismo austriaco y el institucionalismo, especialmente en John Commons cuando dice: “Commons, clearly even more than Veblen and Mitchell is the obvius linkage to the Austrians”, cursivas mías. En Subjetivism, and American Institucionalism, en Subjectivism, Intelligibility and Economic Understanding, p 278.

12 Desde hace aproximadamente 20 años, el Nuevo Institucionalismo Económico se ha convertido en un programa de investigación que sin ser dominante en las facultades universitarias, sí que ha influido al menos en el paradigma neoclásico dominante, obteniendo el reconocimiento científico al más alto nivel.

La comparación con el Viejo Institucionalismo es un tema recurrente cuando se habla del Nuevo. La verdad es que teniendo el mismo núcleo de investigación, las instituciones, los enfoques y las herramientas son en buena medida diferentes. A este respecto tan sólo señalaremos que los “nuevos”, a diferencia de los “viejos”, centran su análisis institucional en el individuo. Además, las nuevas escuelas institucionalistas hacen algunas cosas justo al contrario de la vieja escuela del institucionalismo americano. Mientras que los primeros institucionalistas trataron de introducir en la ciencia económica conceptos procedentes de otras ciencias (principalmente de la sociología), los nuevos institucionalistas tratan de utilizar los instrumentos de la  Economía para explicar la historia, el comportamiento animal, el comportamiento delictivo, el derecho, los contratos, la empresa, las redes de información, el gobierno, la familia y otras instituciones sociales.

De lo que aquí nos importa señalaremos que para esta corriente el hombre tampoco puede ser racional en la medida en que se van incorporando con más nitidez en los modelos económicos las consideraciones relativas a los costes de transacción en la toma de decisiones económicas. Así las instituciones (o reglas del juego), a través de las organizaciones integradas en ellas (jugadores del juego), surgen para reducir la incertidumbre. Pero dicha incertidumbre es cada vez mayor debido a lo incompleta y asimétrica que resulta ser la información. Eso explica la existencia de los problemas de agencia, selección adversa y moral hazard.

13 Obsérvese la semejanza con Juan de Lugo, preguntándose cuál puede ser el precio de equilibrio, ya en 1643 concluye que depende de tan gran cantidad de circunstancias específicas que sólo Dios puede conocerlo (“pretium iustum mathematicum licet soli Deo notum”). Y Juan de Salas, en 1617, refiriéndose a las posibilidades de que un gobernante pueda llegar a conocer la información específica que se crea, descubre y maneja en la sociedad civil afirma que “quas exacte comprehendere et pondedare Dei est non hominum”, es decir, que sólo Dios, y no los hombres, puede llegar a comprender y ponderar exactamente la información y el conocimiento que maneja un mercado libre con todas sus circunstancias particulares de tiempo y lugar. en HUERTA DE SOTO, Jesús: La escuela austriaca. Mercado y creatividad empresarial.

14 ELSTER, Jon: El cambio tecnológico, capítulo 5.

15 HUERTA DE SOTO, Jesús: Teoría de la eficiencia dinámica, pp. 34-36.

16 A esto Mises lo llamó ilustrativamente “economía del giro uniforme”, lo cual implicaría que no existiría el cálculo empresarial, ni el intercambio, y por lo tanto no existiría la economía, todos los sujetos tendríamos lo que queremos porque no habría escasez. La economía de giro uniforme supone un estado de cosas en el cual hay acción humana, pero siempre la misma, sin variantes, lo que supone una visión equivocadamente estrecha de tal concepto.

17 FURIÓ BLASCO, Elies: Joseph A. Schumpeter.

18 SCHUMPETER, Joseph: Theory of economic development, Harvard University Press, Cambridge, Mass., 1934, p. 64, nota 1.

19 SCHUMPETER, Joseph: Business cycles, Nueva York, McGraw Hill, 1939, p. 102.

20 Si bien sabemos gracias al arsenal teórico austriaco que los ciclos económicos tienen su fundamento en la intervención de los bancos centrales en los mercados crediticios mediante la expansión del crédito barato causante de malas inversiones, y que la aportación de Keynes no hace otra cosa que señalar los efectos sin atisbar siquiera las causas de los ciclos, no hay que despreciar in toto el keynesianismo a este respecto pues, como señalé más arriba, introdujo una idea fresca y realista como la de las expectativas no tan racionales (es más, divergentes) como el mainstream suele suponer. La desgracia para la ciencia económica y las sociedades occidentales es que de Keynes haya quedado lo más despreciable.

21 DE PABLO, Juan Carlos: Después de Kahneman y Tversky; ¿Qué queda de la Teoría Económica?, p.78.

22 FURIÓ BLASCO, Elies: JOSEPH A. SCHUMPETER.

23 Para los evolucionistas hay límites a la información debido al conocimiento tácito que algunos agentes utilizan para el desarrollo de productos y procesos, a la protección del conocimiento por medio de patentes, derechos de autor y secretos industriales.

24 En su artículo de 1981 The Framing of Decisions and the Psychology of Choice, Tverky y Kanehman difundieron unos interesantes resultados. En dicho trabajo se les daba a 152 estudiantes alternativas hipotéticas para salvar a 600 personas de una enfermedad. Utilizando una estrategia, se podía salvar sin duda alguna a un número exacto de 200 personas. Utilizando otra, había una posibilidad entre tres de salvar a todos y dos sobre tres de que ninguno se salvara. El 72% de los estudiantes eligió la primera opción, prefiriendo el riesgo menor. Pero sorprendente (para los racionalistas, claro) cuando los investigadores les presentaron a otros 155 estudiantes el mismo dilema expresado de otra manera (400 personas morirían inevitablemente o habría una probabilidad de un tercio de que nadie muriera), sólo el 22% eligió la primera alternativa. La diferencia, explicaron Kahneman y Tversky, residía en la presentación de las alternativas como pérdidas o ganancias seguras. Los sujetos de sus investigaciones generalmente evitaban los riesgos cuando las ganancias, en este caso las vidas a salvar, eran inciertas; preferían quedarse con las ganancias seguras. Sin embargo elegían arriesgarse cuando la alternativa presentaba una pérdida segura, aun si asumir riesgos implicaba la posibilidad de una pérdida todavía mayor, en Clarín, http://www.epconsultores.com/noticias/Premio_Nobel.htm.

26 Aunque esta corriente y el conductismo antes analizado se encuentran cerca en tanto en cuanto para ambas el cerebro es una “máquina” cuando se trata de identificar tendencias cortoplacistas o dar respuestas emocionales rápidas pero se vuelve enormemente impreciso a la hora de encarar cuestiones financieras complejas; difieren en que la economía conductista es un intento de formular una teoría empírica del comportamiento: se observa una conducta y luego se hace una generalización, mientras que la neuroeconomía supone que el comportamiento económico se determina en el cerebro, y que por lo tanto el estudio de su estructura es crucial para entender de qué manera se toman las decisiones económicas.

27 PEYROLÓN, Pablo: “Neuroeconomía o la Economía del Prozac” en Contribuciones a la Economía, enero 2004, disponible en http://www.eumed.net/ce/.

28 Espinosa, Christian: Caos en los mercados bursátiles, publicado en Diario Financiero 25-09-2006, disponible en http://www.economiaonline.cl/columnas/caos-en-los-mercados-bursatiles/.

29 Otras aportaciones de este cariz son otras dos paradojas, las de Abilene y Ellfsberg. La primera se da cuando los límites de una situación particular presionan a un grupo de personas para actuar de una forma que es opuesta a sus deseos individuales. El fenómeno ocurre cuando un grupo continúa con actividades desacertadas que ningún miembro de tal grupo quiere porque ningún miembro está dispuesto a expresar objeciones. La segunda dice que en cierto tipo de apuestas, aún cuando sean lógicamente equivalentes las personas prefieren apostar por algo que contra algo, es decir, obtienen mayor utilidad apostando a favor.

30 Asimismo, los austriacos han reorientado la “eficiencia-X” en sus dirección, véase HUERTA DE SOTO, Jesús: Teoría de la eficiencia dinámica, pp. 36 y 37.

31 DE PABLO, Juan Carlos: Después de Kahneman y Tversky; ¿Qué queda de la Teoría Económica?, p. 72.

32 Shackle inicia su magnum opus Epistémica y economía con una cita de Lachmann; éste, por su parte, dedica su artículo más conocido a la comparación de aquél con Mises.

33 The Logic of Action Two, pp. 275-293.

34 CRESPO, Ricardo: Subjetivistas radicales y hermenéutica en la Escuela Austriaca de Economía.

35 Ibíd.

36 LACHMANN, Ludwig M.: From Mises to Shackle: An essay on Austrian Economics and the Kaleidic Sciety, p. 55. La cita se traduce como sigue: “Por supuesto toda la acción económica trata del futuro, futuro más o menos lejano. Pero el futuro es para nosotros desconocido, aunque no inimaginable. Shackle afirma rotundamente que nuestra ignorancia del futuro invalida cualquier teoría que atribuya conocimiento del futuro a los actores económicos”.

37 CRESPO, Ricardo: Subjetivistas radicales y hermenéutica en la Escuela Austriaca de Economía.

38 Ibíd.

39 Ibíd., p. 61. La traducción es esta: “En una sociedad caleidoscópica la fuerzas del equilibrio, al operar despacio, especialmente donde buena parte del capital es duradero y específico, se encuentran siempre sobrepasadas por el cambio inesperado antes de que hayan hecho su trabajo… Lo que surge de nuestras reflexiones es una imagen del mercado como un tipo particular de proceso sin principio ni final, impulsado por las fuerzas del equilibrio y por las fuerzas del cambio”.

40 Ibíd., p. 60. La cita podría traducirse como: “[En la bolsa] todo lo que conseguimos es una sucesión de equilibrios del mercado diario determinado por un saldo de las expectativas inclinándose de un día para otro como el flujo de noticias convierte alcistas en bajistas y viceversa”.

41 LACHMANN, Ludwig M.: Austrian Economics. A hermeneutic approach, en Economics and hermeneutics.

42 Ibíd., p. 139. Se traduciría como sigue: “Nuestro conocimiento empírico de los fenómenos económicos obtenido por observación debe en cualquier caso ser interpretado como inmerso dentro de un contexto”.

44 “La extensión de la hermenéutica supone en cierto sentido una resurrección de los viejos errores de la Escuela Histórica Alemana, al hacer depender los criterios de verdad científica de realidades externas de tipo contingente”, en HUERTA DE SOTO, Jesús: El Methodenstreit, o el enfoque austriaco frente al enfoque neoclásico de la ciencia económica, p. 56.

45 Nunca está de más recordar que para el pensamiento neoclásico, fundado en la mecánica clásica, la acción es confundida con reacción: no hay elección de fines. Dado un amplio campo de preferencias para cada agente se pregunta qué elegir. Por lo tanto, el resultado de todos los actos de elección se encuentra predeterminado. La respuesta a los cambiantes precios de mercado los individuos llevan a cabo actos sin sentido de gimnasia mental desplazando arriba y abajo sus curvas de indiferencia (el gran hombre de paja neoclásico, el homo economicus), lo cual está lejos de reflejar la realidad de la compleja acción humana. En realidad los hombres hacen planes para conseguir sus objetivos y después intentan llevarlos a cabo, pudiendo colisionar con aquellos de otros o podrían resultar inalcanzable por otras razones.

46 Don Lavoie ha sido el gran valuarte de la hermenéutica austriaca, sobre todo desde que publicó su Eucledianism versus hermeneutics, a reinterpretation of misesian apriorism, artículo en el que defendía una nueva visión de la obra de Mises de carácter hermenéutico, lo que es cuanto menos dudoso. Lachmann creyó hallar aliados en Knight, Keynes y Hicks, véase su Austrian Economics. A hermeneutic approach. Otra aportación hermenéutica se puede encontrar dentro del marxismo, donde se produjo su propio giro hermenéutico a cargo de Georg Lukács

47 CRESPO, Ricardo: Subjetivistas radicales y hermenéutica en la Escuela Austriaca de Economía, quien cita a Lavoie de The accounting of interpretations and the interpretation of accounts: the communicative function of ‘the language of business’.

48 Lo cual no sería tan extraño viendo como hemos visto la enorme cantidad de pensadores que se han adherido en sus teorías al subjetivismo radical en algún punto de las mismas.

49 LEWIN, Peter: Ludwig Lachmann (1906-1990): Life and Work.

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