Siguiendo el clásico argumento sobre que las funciones del estado se dividen en aquellas que deben ser eliminadas y aquellas que deben ser privatizadas, las primeras son aquellas claramente disfuncionales como la guerra contra las drogas; las segundas son aquellas como la construcción de infraestructuras, que debe seguir existiendo pero de forma privada.
Lo que quieren hacernos creer los liberales de izquierda es que las fronteras son disfuncionales como la guerra contra las drogas en lugar de útiles como las carreteras.
La respuesta evidente es que no es màs liberal aquel que quiere erradicar la construcción de carreteras como no es tampoco màs liberal aquel que pretende acabar con las fronteras.
Por lo tanto lo liberal es mantener las fronteras pero privatizando el concepto. Teniendo en cuenta la tendencia popular en Europa y EE.UU., en un mundo libertario el mercado seguiría demandando, y ofreciendo, control fronterizo.
Y es que el control territorial ha existido siempre en los grupos humanos; el estado simplemente se arrogó el ejercicio como ha hecho con todo. Cuando el estado desaparezca el control territorial permanecerá. Atacar esto no es otra cosa que contructivismo social liberal, que està representado por los izquierdistas liberales.

Acaso son los islandeses menos racistas que los ingleses? No lo creo. La diferencia fundamental es la exposición al enriquecedor multicuturalismo.
No deja de ser irónico que los autodenominados “liberales sensibles” sean justamente aquellos incapaces de tener y entender sentimientos pues tratan a los seres humanos somo entes homogéneos intercambiables y sin costes de fricción.
Semejante visión es, repito, nocivamente constructivista social. Acabar con las fronteras es constructivismo pues pretende imaginar un “hombre nuevo liberal” sin sentimientos étnicos u de otro tipo. El liberalismo debería ser neutro y dejar a los seres humanos ser como naturalmente somos.
No somos máquinas sin sentimientos en manos de bondadosos ingenieros, ya sean socialistas o liberales. En ese sentido las fronteras son una necesidad social y absolutamente natural.

Existe alguna relación entre la defensa del feminismo liberal y de las fronteras abiertas? Claro que la hay.
Por un lado, el feminismo liberal busca rehacer las relaciones hombre-mujer. El problema evidente que se encuentra es que las acciones serían positivas, es decir, un HACER algo, por ejemplo, si los hombres bloqueamos a las mujeres social y profesionalmente entonces habría que hacer algo contra eso. Pero los “liberales sensibles” no son tontos, saben que no pueden proponer abiertamente políticas de HACER porque ello les señalaría rápidamente como intervencionistas frente al resto de liberales. Por ello, muy a su pesar, el feminismo liberal se queda en chau-chau, solo palabras.
Por el contrario, el caso de las fronteras les ofrece un escenario màs propicio ya que a primera vista la política sería que las fronteras desaparecieran, o sea, un NO-HACER. Es bajo este parapeto que los liberales sensibles se sienten màs seguros y directamente defienden las fronteras abiertas pues parece que es una política de NO-HACER y por ende no intervencionista. Desafortunadamente para ellos, como ya he dicho arriba, eliminar las fronteras es también contructivismo social pues atenta contra la naturaleza humana de control territorial.
En conclusión, tanto el feminismo como las fronteras abiertas son medidas intervencionistas pero con aparente lógica inversa, HACER vs NO-HACER, de ahí que en el feminismo no tengan los cojonazos de proponer intervención pero con las fronteras sí.
El liberalismo ha hecho del mercado bien entendido su bandera. Ha defendido que es una institución natural con perfecto encaje en la naturaleza humana. El liberalismo se ha presentado siempre como una opción lógica a la luz de la naturaleza del ser humano. Dicha visión siempre me pareció atrayente. Por qué preferir el constructivismo colectivista que necesita de un hombre nuevo para que funcione cuando el liberalismo no pide nada màs que los seres humanos que ya somos interactuando libremente entre nosotros? Joder, es que tiene todo el sentido del mundo buscar el anclaje ideológico en la naturaleza del ser humano sobre el que se aplica.

Ahora me pregunto, en qué momento el liberalismo de izquierdas decidió dejar de escuchar a ese ser humano para inventarse un sujeto que ama la multiculturalidad desmedida? A poco que observemos la querencia de los individuos vemos que tienden, en todos los países, a protegerse, a actuar políticamente contra la pérdida de identidad. Inglaterra, Suiza, Hungría son ejemplos en los que por medio de referéndum se ha dejado muy clarito lo que se piensa màs allá de los lideres de opinión y medios de comunicación viciados. Siendo esto así, por qué los liberales de izquierda rechazan a ese ser humano que detesta la multiculturalidad y le obligan a ser otra cosa que no es? En qué momento el liberalismo se metió a diseñar políticas que no son para los seres humanos reales?

Si la izquierda liberal reconoce finalmente que se requiere un hombre nuevo para aplicar sus ideas. La diferencia con el marxismo parece de grado; éstos quieren un hombre 100% nuevo; el liberalismo izquierdista “no mucho”, o sea, solo la puntita.

Puestas las cartas sobre la mesa ahora le toca a cada liberal juzgar si quiere “trabajar por ese hombre nuevo” o simplemente defender el liberalismo natural, aquel que no necesita nada especial para entender por qué la población mayoritariamente rechaza el multiculturalismo.

Por último, también discrepo en lo de “no mucho”. En realidad, una sociedad de fronteras abiertas requiere un cambio de paradigma tal vez mayor que una sociedad comunista. Si hemos pasado el siglo XX acusando a los comunistas de peligrosos utopistas e ingenieros sociales, qué deberíamos decir entonces a los que pretenden un cambio si cabe mayor?

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