Trabajo correspondiente a la asignatura EL ENFOQUE LIBERAL EN EL CAMPO DE LAS CIENCIAS ECONÓMICAS, del Máster Oficial en Economía de la Escuela Austriaca, de la Universidad Rey Juan Carlos, Madrid.

INTRODUCCIÓN Y MOTIVACIÓN

Comenzaré explicando brevemente cómo llegué a interesarme por la hermenéutica, posteriormente pasaré a explicar la estructura del trabajo así como lo que quiero mostrar en él. Fue el seminario de Huerta de Soto donde conocí la Methodenstreit, hito fundamental en la historia del pensamiento económico cuya especial incidencia en la Escuela Austriaca es más que notable. La posición austriaca tradicional ha venido siendo un apoyo total a la postura defendida por Menger en aquella disputa, dando por sentado, junto a la mayor parte de los historiadores, que la polémica (carente de sentido) cayó del lado austriaco en detrimento de Schmoller y sus seguidores neohistoricistas. Los historicistas defendían la idea según la cual no existen elementos de teoría válidos intertemporalmente e interculturalmente, tan sólo el estudio de la historia nos podía aportar conocimiento meramente contingente relativo a los individuos y su tiempo. Si bien en aquel momento no sabía ni yo mismo por dónde iban realmente los tiros.

Superpuesto al historicismo alemán entiendo se encuentra la propuesta teórica caleidoscópica elaborada por el postkeynesiano aunque cercano a las posiciones austriacas G.L.S. Shackle consistente en llevar al extremo la subjetividad defendiendo con ello lo que considero su lógica consecuencia: no existen tendencias coordinadoras en el mercado o, visto desde otro ángulo, incluso si existieran deberían inferirse de los hechos pero nunca de la teoría pues ningún postulado previa sería posible en un entorno subjetivista radical. Esta extrema posición ha sido denunciada por lo que se podría llamar “mainstream austriaco” pues pone en duda la relación casi directa entre la Escuela Austriaca y el liberalismo económico ya que, aparentemente, una teoría económica que no implique tendencias coordinadoras en el mercado es una puerta abierta al intervencionismo corrector de ese manifiesto desequilibrio en los procesos de mercado. De esta forma vemos la conexión entre el historicismo y la sociedad caleidoscópica. A simple vista tienen como semejanza, desde una posición austriaca, la discrepancia con las tesis mayoritarias, pero a poco que se profundice las conexiones se hacen más intensas. El subjetivismo radical viene a significar el nihilismo en ciencia económica por un lado (impredecibilidad del futuro, sólo queda el pasado: historicismo) y por otro la negación del equilibrio, o mejor dicho, la ausencia de leyes de tendencia coordinadoras (desequilibrio caleidoscópico), clásicas de las obras de Hayek y Kirzner.

Si finalmente es cierto que no es posible hacer ningún tipo de ciencia ex-ante entonces solo queda lo que podríamos denominar ciencia ex-post, o dicho en términos de este trabajo, el producto destilado del subjetivismo radical es la hermenéutica, ciencia y arte de la interpretación, sobre todo de textos, para determinar el significado exacto de las palabras mediante las cuales se ha expresado un pensamiento. Aplica el modelo interpretativo de los textos al ámbito ontológico. La realidad no es más que un conjunto cultural heredado que fundamentan nuestro conocimiento acerca del mundo y el individuo. La hermenéutica argumenta que no se puede pensar el mundo en términos estáticos sino dinámicos. La realidad siempre remite a un proceso (dinamismo y tiempo), a un proyecto que nos ha sido transmitido y que nosotros retomamos. Por ello, entender el mundo es tomar conciencia histórica de la relación que se produce entre tradiciones y de la distancia que se da entre ellas. Nuestra visión del mundo será siempre parcial, relativa y contingente debido a que parte de una realidad histórica determinada. El hecho de que no sólo los objetos de conocimiento sean históricos, sino también (y fundamentalmente) el hombre mismo lo sea, imposibilita valorar “objetivamente” la realidad. No existe un conocimiento objetivo del mundo y tampoco el ser humano es un espectador imparcial de los fenómenos. Al contrario, cualquier conocimiento de las cosas viene determinado por un conjunto de prejuicios, expectativas y presupuestos recibidos de la tradición que limitan, determinan y orientan toda comprensión. El hombre se encuentra inmerso en un mundo que le impregna de una cultura y un lenguaje determinados que a su vez manipulan y delimitan su conocimiento de la realidad. Ésta no nace de la individualidad de cada sujeto sino que está condicionada por la historia, y se estructura en base en la articulación entre pasado y futuro, esto es, en el diálogo entre tradiciones. Debido a que el individuo es lenguaje y tiempo, y dado que el ser humano como sujeto en el mundo está inmerso en el ser del cual pretende dar cuenta, se hace imposible un conocimiento totalitario, objetivo y sistemático del mundo: la verdad sólo puede ser parcial, transitoria y relativa, características que surgen de la pertenencia del sujeto al ámbito de lo interpretable y de la individualidad inevitable de cada evento, entendiendo por éste no sólo las “cosas”, sino el hombre mismo . Aquí nos viene a la cabeza inmediatamente el historicismo. Las características de la hermenéutica calcan punto por punto el método de la Escuela Histórica. Es por ello que al inicio enunciaba que este trabajo empezaría y acabaría con una misma idea puesto que la identificación entre tradiciones es incuestionable. De ahí surge el desprecio a la hermenéutica por parte de algunos austriacos.

Para los hermenéuticos, y para casi todos, el paradigma dominante no ofrece luz sobre la vida diaria de una sociedad como la actual y es ahí donde Lachmann y los demás piensan que la hermenéutica puede hacer un buen trabajo. La acción consiste en una secuencia de actos a los cuales nuestra mente asigna un significado (interpretación). Los elementos de la acción son de este modo producto de nuestras mentes y tienen que ser tratados como tal. Al estudiar la acción y la interacción entre la multitud de sujetos que forman la sociedad la tarea del investigador es eminentemente interpretativa. La mayor parte de los fenómenos económicos son observables pero dicha observación requiere de una interpretación del contexto donde toman sentido y añadirlo a nuestro conocimiento. La interpretación hermenéutica de los fenómenos económicos tiene lugar dentro de un marco de significaciones establecidas, habiendo un marco para cada sociedad. En este momento la hermenéutica se comunica con el estudio de las instituciones. Éstas pertenecen al campo de la cultura, están inmersas en la historia y sólo una interpretación dentro de ella nos permitirá comprender el complejo de las relaciones humanas. Además, el adecuado estudio de las instituciones nos da respuesta al interrogante planteado por la divergencia de las expectativas. Las instituciones reducen la incertidumbre, orientando (concepto hermenéutico clave) la acción de los sujetos. Cada institución debe ser flexible pero su orden debe ser permanente para que la economía de mercado funcione.

La otra gran autora hermenéutica ha sido Deirdre McCloskey quien en su conocida obra The Retorics of Economics defendió la hermenéutica desde una visión particular. Para McCloskey existe un desprecio de la profesión económica por reconocer que su producto de investigación rebosa retórica. Con ello ponía de manifiesto la importancia que los economistas le daban a las formas en sus textos mediante el uso de metáforas y narraciones variopintas. Afirmaba que algunos autores se preocupan más de convencer que de vencer, es decir, la adhesión ganada por una teoría económica es lo más importante a la hora de determinar su bondad, y ello lo saben los economistas, quienes utilizaban la retórica para ganar adeptos más que preocuparse de hacer buenas teorías. McCloskey ha sido quien ha recordado a los compañeros que no es malo sino necesario reconocer la importancia de las formas y aprovecharse adecuadamente de ello. En definitiva, McCloskey puso el énfasis en el análisis de los textos científicos en economía señalando sus carencias y denunciando la marcada hipocresía de sus autores.

Nunca está de más recordar que para el pensamiento neoclásico, fundado en la mecánica clásica, la acción es confundida con reacción: no hay elección de fines. Dado un amplio campo de preferencias para cada agente se pregunta qué elegir. Por lo tanto, el resultado de todos los actos de elección se encuentra predeterminado. La respuesta a los cambiantes precios de mercado los individuos llevan a cabo actos sin sentido de gimnasia mental desplazando arriba y abajo sus curvas de indiferencia (el gran hombre de paja neoclásico, el homo economicus), lo cual está lejos de reflejar la realidad de la compleja acción humana. En realidad los hombres hacen planes para conseguir sus objetivos y después intentan llevarlos a cabo, pudiendo colisionar con aquellos de otros o podrían resultar inalcanzable por otras razones.

Pero los autores hermenéuticos austriacos también se suben a hombros de gigantes, como diría Isaac Newton, en concreto resaltaremos la figuras de Hans-George Gadamer y Paul Ricoeur, los dos grandes filósofos que reivindicaron el uso de la hermenéutica en las ciencias sociales. En todo caso nótese que la bibliografía empleada es fundamentalmente de los años 80 pues fue aquella etapa la de esplendor del pensamiento hermenéutica en la economía en general y en la Escuela Austriaca en particular, en la cual se publicaron los mejores papers sobre este tema. Los llamados a ser sucesores de Don Lavoie, tales como Richard Ebeling y Peter Boettke no continuaron realmente el camino, estando este pensamiento reducido al práctico olvido. Entre los grandes nombres solo McCloskey, y de forma secundaria, y el finlandés Mäki han continuado escribiendo sobre hermenéutica en alguna medida. Y en la actualidad el metodólogo argentino Gabriel Zanotti persigue su objetivo de sintetizar el apriorismo Misesiano, la metodología hayekiana y la tradicional hermenéutica.

Las dos citas que siguen a continuación están escogidas como representativas de aquello que pretendo criticar y la alternativa que este trabajo muestra. La primera corre a cargo de Milton Friedman, paladín neopositivista, la segunda es de Gadamer. Dejo hablar a los autores:

Truly important and significant hypotheses will be found to have “assumptions” that are wildly inaccurate descriptive representations of reality, and, in general, the more significant the theory, the more unrealistic the assumptions (in this sense) (…) Agents behave as if they were seeking rationally to maximize their expected returns…and had full knowledge of the data needed to succeed in this attempt; as if, that is, they knew the relevant cost and demand functions, calculated marginal cost and marginal revenue from all actions open to them, and pushed each line of action to the point at which the relevant marginal cost and marginal revenue were equal. (Friedman1)

There is no possible consciousness, however infinite, in which the ‘object’ that is handed down would appear in the light of eternity. Every assimilation of tradition is historically different: which does not mean that every one represents only an imperfect understanding of it. Rather, every one is the experience of a ‘view’ of the object itself (..) A person who is trying to understand a text is always performing an act of projecting. He projects before himself a meaning for the text as a whole as soon as some initial meaning emerges in the text. Again, the latter emerges only because he is reading the text with particular expectations in regard to a certain meaning. The working out of this fore-project, which is constantly revised in terms of what emerges as he penetrates into the meaning, is understanding what is there. (Gadamer2).

GADAMER

La hermenéutica, de una forma u otra, se trata de una disciplina académica milenaria, y a lo largo de toda la historia ha sido fundamentalmente marginada a un tema muy especializado, esto es, la interpretación de textos. Así, existe una amplia tradición de hermenéutica bíblica y jurídica. En torno a 1900 William Dilthey amplió considerablemente el alcance de la hermenéutica cuando defendió dicho método de comprensión como opuesto al de explicación, entendiendo que el primero debía ser el método de todas las ciencias, ya fuera naturales como sociales. Lo que Gadamer hizo, basándose en Heidegger, fue abrir la puerta de las ciencias de par en par a la hermenéutica, de forma que no estuviera nunca más constreñida a tal o cual disciplina sino convertirla en una disciplina por sí misma. Con el paso del tiempo se convirtió en una disciplina más comprehensiva de todo el conocimiento humano. La hermenéutica de Gadamer no defiende ningún método en particular y no se considera a sí misma una metodología.

Lo que diferencia a la hermenéutica de Gadamer es que no busca respuestas a preguntas sobre cómo podemos estar seguros si nuestras ideas son una buena copia de la realidad objetiva y cómo debemos hacerlo, sino que Gadamer desplaza completamente el punto en el que le hermenéutica tiene un papel a jugar, centrándose en ser una filosofía con foco epistemológico. Así, la comprensió no se reduce a copiar o mimetizar la supuestamente objetiva naturaleza de las cosas, la comprensión no debe representar sino transformar pues entender es interpretar3.

El objetivismo es una completa ingenuidad que se define por el intento de hacer ciencia a través de la eliminación de todos los factores subjetivos. El objetivismo presupone que la verdad científica esta ahí fuera, atemporal, invariante, que simplemente debe descubrirse. Cuando este reduccionismo se aplica a lo que es típicamente humano (conciencia, identidad, transacciones económicas) es cuando percibimos que es no es todo lo completo que debiera ser ya que no hay hechos que existan por sí mismos, independientemente, sino que son producto de la interpretación puesto que los hechos están cargados de teoría, y por ende deben ser interpretados para darles sentido.

Otra característica de Gadamer es que ya sea el objeto a interpretar un texto o actos humanos, no existe una interpretación correcta o mejor que otras, es decir, no existe posibilidad de validación. Eso no implica que unas interpretaciones no sean efectivamente mejores que otras pues la hermenéutica no implica relativismo. Pero sí es necesario entender que todo conocimiento es intersubjetivo, no es puramente individualista y subjetivo. El objetivo es el acuerdo intersubjetivo sobre el resultado, alcanzado a través de la conversación y el diálogo por parte de un grupo de sujetos insertos en su realidad histórico-cultural.

El ver la economía como un discurso y explorar su dimensión retórica trae nuevos aires al discurso económico. Se rompe el agarre que tenía la estrecha lógica con el pensamiento metodológico y nos estimula a ver más allá de la epistemología y a ver el comportamiento de los economistas más directamente.

RICOEUR

Una de las características clave del pensamiento de Paul Ricouer es su habilidad para demostrar la compatibilidad y complementariedad entre categorías conceptuales que hasta entonces habían sido consideradas auto-excluyentes. Su análisis de la relación entre explicación y entendimiento en las ciencias humandas es un ejemplo de ello. Para Ricoeur entendía que las ciencias naturales de las sociales en que tomaban como sus objetos de conocimiento vienen de fuera, como un fenómeno, mientras en que las sociales viene de dentro, como una realidad. Y es que el espíritu humano nos interpela desde las piedras, la música, los gestos, las palabras, los textos, las acciones y los hechos económicos, y todo eso debe ser interpretado consecuentemente. La interpretación , por lo tanto, es el arte de la comprensión del significado que está detrás de las acciones humanas y que dejan su huella en la historia. Y en este momento es cuando surge el enfrentamiento entre explicación y comprensión.

Si la palabra escrita determina un distanciamiento, una separación del escritos respecto de lo que él ha escrito y del lector respecto del autor, ¿cómo deberíamos aproximarnos al texto? ¿Cuál es el significado del texto? ¿Cómo se deberían interpretar las intencionalidades objetivizadas en el texto? Ante ello, Ricoeur considera dos posibles caminos. Uno consiste en tratar el texto como un objeto sin palabras y sin autor en el cual podemos explicar su estructura en términos de sus relaciones internas; y la otro camino se basa en restaurar el texto como un acto de comunicación viviente en el cual nosotros interpretamos el texto y redescubrimos los significados que se encontraban en su narración.

Por lo tanto, el explicar un texto se convierte en una explicación del lenguaje de dicho texto como un juego de reglas o códigos, la lógica del cual permite el uso de palabras y conjuntos de palabras de cierta manera pero no de otra 4. La explicación es en ese sentido la lógica del lenguaje separada completamente de cualquier mensaje en particular que ningún texto escrito por un autor en un momento del tiempo y lugar estableció que debía prevalecer. Cuando se analiza en términos de lógica del lenguaje, el texto despojado del contexto de su historicidad y transformado en una entidad carente tanto de temporalidad como de especialidad; es reducido a y examinado en términos de sus propiedades puramente formales. El texto un sentido fundamental se deshumaniza. Dicho de otra forma, la intencionalidad del creador del texto.

Pero ¿cuál sería el objetivo de dar tal explicación al texto? Aunque las intencionalidades dejaron su huella “objetivizada” en señales, símbolos, monumentos y manuscritos, y la comprensión solo viene a través de la interpretación, no obstante, la validez de la interpretación requeriría un fundamento de evaluación. La lógica del lenguaje es, por lo tanto, un conjunto de herramientas explicativas que nos aproximan a la palabra escrita y la dotan de orden y relaciones consistentes internamente para el entendimiento general.

A los ojos de Ricoeur, el desarrollo de la lógica del lenguaje es un medio y no un fin. Es una manera de volver a acercarse al texto y retomar el arte de la interpretación. De lo contrario, si el medio se convirtiera en el fin del análisis, se reduciría a un completo sinsentido. Únicamente media la vuelta al significado del texto, centrándose en un mundo donde los sujetos son protagonistas, con sus subjetividades e intencionalidades, puede la explicación llevar a cabo su tarea, para facilitar la compresión a través de la interpretación.

Para finalizar con Ricouer, nada mejor que leer al propio autor francés sobre la que él considera la más importante de todas las formas de entendimiento, es decir, el storytelling:

To follow a story is to understand the successive actions, thoughts and feelings as displaying a particular directedness. By this I mean that we are pushed along by the development and that we respond to this thrust with expectations concerning the outcome and culmination of the process. In this sense, the ‘conclusion’ of the story is the pole of attraction of the whole process. But a narrative conclusion can be neither deduced nor predicted. There is no story unless our attention is held in suspense by a thousand contingencies. Hence we must follow the story to its conclusion.So rather than being predictable, a conclusion must be acceptable. Looking back from the conclusion towards the episodes which led up to it, we must be able to say that this end required those events and that chain of action. But this retrospective glance is made possible by the teleologically guided movement of our expectations when we follow the story. Such is the paradox of the contingency, ‘acceptable after all’, which characterises the understanding of any story. (Ricoeur)

MC CLOSKEY

Deirdre McCloskey5, que había llegado a Chicago en 1968 como profesor asistente, no publicó hasta 1983 su primer artículo sobre retórica6, el cual tuvo un gran influencia entre los demás economistas. Ya en 1985 McCloskey publicó su gran libro The Rethoric of Economics, que es fundamentalmente una versión extendida del mencionado paper de 1983 junto con otras publicaciones anteriores. En esas obras, McCloskey sugería que en la profesión económica se había ido desarrollando una actitud un tanto esquizofrénica, puesto que al trabajar efectivamente en su ciencia, lo cual hacían relativamente bien, pero cuando justificaban desde un punto de vista metodológico su trabajo los economistas se apoyaban en una perspectiva filosóficamente obsoleta que en puridad no era la que usaban; es más, si realmente la hubieran empelado, el desarrollo de su ciencia económica se habría paralizado completamente . Es dicho punto de vista el que McCloskey sintetizó con la palabra “modernismo”, que se caracterizaba por su énfasis en lo objetivo, cuantificable y susceptible de análisis positivos. No obstante la autora defendía que la forma en que los economistas argumentan no respeta esos criterios en absoluto, poniendo el énfasis en el estudio de las maneras en que los economistas se convencen (o no) unos a otros.

El clima académico del momento favorecía el surgimiento de este tipo de estudios, no sólo en Iowa, donde se encontraba McCloskey. Efectivamente, en ese mismo año fue publicado un libro que estudiaba las polémicas entre algunos de los principales macroeconomistas contemporáneos. Así, los primero trabajos de McCloskey en este ámbito causaron bastante agitación en la comunidad de los economistas.

A pesar de las críticas generalmente de alto tono que aparecieron, no puede considerarse que la visión retórica de la economía suponga de ningún modo tener una visión extremadamente constructivista. McCloskey no defiende que la realidad sea creada por el lenguaje7. La autora enfatiza que todos los argumentos, del tipo que sea, incluso los datos, teoremas, regresiones, etc., son empleados por el economista con el objetivo de convencer. La idea de entender la retórica como el conjunto de la argumentación conlleva la idea de que no existe prueba concluyente que nos permita establecer quien lleva la razón, McCloskey nos dice que las diputas no serán resueltas por medio de discusiones sobre el método, sino a través de conversaciones sinceras entre economistas.

No obstante, poner el énfasis en la importancia del acuerdo interpersonal en la conversación no implica olvidar la búsqueda de la verdad. Pero aquí McCloskey establece una diferencia clave entre la ‘verdad’, y la ‘Verdad’. De esta forma, para la autora la ‘verdad’ es un concepto fundamental ya que “existe algo como una verdad objetiva, el acuerdo que todos hacemos para el propósito de navegar en el mundo y en la sociedad (….) El problema es que no parece haber manera de saber si alcanzamos la Verdad Objetiva, con V y con O mayúsculas”. Por otro lado, la búsqueda de la Verdad suele traer dificultades: “La idea misma de Verdad – algo con V mayúscula, algo más allá de lo que es meramente persuasivo para todos los que tienen relación [con un asunto], es una quinta rueda, que no es funcional excepto cuando se suelta y le pega a un espectador”. Diríamos que resulta intelectualmente más útil decir si algo se adecua a algún fin determinado que establecer si es intrínsecamente verdadero.

No obstante, no cualquier conversación es válida para el progreso científico. Así para que de una conversación se obtengan resultados satisfactorios los participantes de la misma han de observar unas determinadas normas de comportamiento que permitan la persuasión mutua a través del libre desarrollo de un proceso racional. Conforme a McCloskey dicha idea está en Habermas , quien la denomina “ética del discurso”. Dichas normas conforman un conjunto del tipo: “No mienta; preste atención; no se burle; coopere; no grite; deje hablar a los otros; tenga una mente abierta; explíquese cuando se lo solicitan; no recurra a la violencia o a la conspiración para ayudar sus ideas”.

A pesar de lo cual los enfrentamientos pueden continuar aunque haya una conversación honesta como pide McCloskey8. Por contra, cuando hay un acuerdo final sobre el sujeto debatido los economistas pueden dejar establecido que entienden que un hecho económico podría ser definido de tal o cual modo.

Por lo general esta forma de acercarse a la verdad ha recibido críticas pues se entiende que mediante la aceptación de los entendidos en la materia de la verdad transformaría la verdad en una cuestión relativa. Podría ser que McCloskey mezclara dos nociones bien diferenciadas de conversación. Por un lado tendríamos la de Habermas, para el cual las normas de tipo ético derivarían de una ética de carácter universal que nos autoriza a hablar de meta-reglas. Y por otro lado una noción proveniente de Rorty para la cual los estándares se hacen depende del acuerdo interpersonal de los participantes. De esta forma para Habermas la validez de un enunciado no es equiparable a la aceptación del mismo. En cambio para Rorty y la propia McCloskey sí lo sería. Por un lado un problema sería que para McCloskey las normas que regulan la conversación honesta tienen un carácter demasiado genérico, siendo válidas para todo tiempo y lugar; aplicándose a conversaciones que pueden tener entre economistas pero también entre científicos naturales, en la época actual o en una universidad europea de hace 500 años. Por otro lado, cuando salimos de las meta-reglas hacia el conocimiento específico, las premisas iniciales, la idea misma que forma una evidencia demostrable, y finalmente la noción de lo verdadero (o puede ser aceptado como tal), son absolutamente adaptadas y diferenciadas para cada tiempo y lugar en que se desarrollaren. Es de esa forma que se podría inferir la no contradictoriedad en la defensa de una y otra visión, siendo complementarias la una de la otra y no sustitutas.

A pesar de ello la visión crítica del consenso es acertada porque de esta forma podría justificar tipo de acuerdo, también incluiría un acuerdo fundamentado en una simple mayoría de sujetos favorables a cierta posición. McCloskey entiende que el solo camino para que los científicos puedan detectar errores es abrir la puerta de la crítica. De esta forma, el acuerdo que se alcanzaría mediante la fuerza no es el consenso al que se refiere McCloskey porque se llegaría a él sin respetar las normas éticas del discurso y la conversación. Y es que para para McCloskey la idea de ética era central ya que si no hubiera científicos que respetaran dichas norma éticas de comportamiento no se produciría el avance científico9. Si, por ejemplo, hubiera un conjunto de científicos que no se atuvieran a las normas éticas de McCloskey el desarrollo científico sería difícil cuando no imposible porque se estarían acallando las voces disonantes que en última instancia motivan la revisión de teorías hasta entonces tomadas como generalmente válidas.

LACHMANN

Lachmann, autor austriaco, reconocido por sus aportaciones a la teoría del capital, fue el eslabón de unión entre el postkeynesianode Shackle y la Escuela Austriaca. Lachmann era tremendamente crítico con los manuales neoclásicos, como la generalidad de los autores austriacos pues consideraba que su nivel de abstracción era demasiado alto y, además, no parecía haber forma de hacerlos útiles para comprender la realidad mediante una reducción gradual de su nivel de abstracción. La vida económica real no estaba presente en ningún modo en esos manuales neoclásicos.

Pero lo que plantea más problemas para los austriacos es el estilo de pensamiento de los autores neoclásicos, que había sido importando de la mecánica clásica y que por ende trata al ser humano como un mecanismo y sus acciones como determinadas por circunstancias externas. La acción se confunde con mera reacción, no hay elección de fines. Los individuos tienen un campo de preferencias conocido y simplemente escogen entre las opciones disponibles, con lo cual el resultado de todos los actos de elección estaría predeterminado. Así, en respuesta a los cambiantes precios de mercado los seres humanos desplazan mágicamente sus curvas de indiferencias arriba y abajo. Todo esto se encuentra muy lejos de ser representativo de lo que ocurren en el mundo real.

En realidad los individuos hacen planes para alcanzar sus objetivos y seguidamente intentan conseguirlos. Dichos planes están basados y orientados por los medios disponibles y los fines que libremente escojan. Dichos fines pueden interferir con los de otros individuos y pueden devenir imposibles10. Por lo tanto, los planes deben ser revisados o incluso abandonaros. Pero más allá de lo que acabe ocurriendo, los fenómenos económicos observables , tales como los precios o cantidades producidos e intercambiados, son el resultado de la interacción de los planes de los agentes. Diríamos que la acción guiada por los planes causa los fenómenos económicos. Dicho de otra forma, se diría que los fenómenos económicos son las manifestaciones públicas de la acción guiada por los planes.

La Escuela Austriaca presta especial atención teórica a los hechos del día a día económico intentando describir el mercado lo más fielmente posible. Se podría decir que la esencia de la escuela es proveer una teoría de la acción humana real, no mecanicista. Es por ello que los austriacos rechazan por entero el marco conceptual neoclásico para el cual el individuo no alberga un pensamiento humano real sino un mero conjunto de disposiciones dadas y reveladas en la forma de preferencias matematizables.

El economista austriaco tiende a trazar esquemas conceptuales surgidos de un estilo de pensamiento completamente diferente. Tal vez la hermenéutica pueda ofrecernos una respuesta. En ese contexto para los austriacos la acción consiste en la secuencia de actos a los cuales nuestra mente les otroga un significado. Los elementos de la acción son por lo tanto las expresiones de nuestra mente y deben ser tratadas como tal. Al estudiar la acción y la interacción a escala social nuestra tarea se convierte de ese modo en una cuestión interpretativa, y de tal forma el economista hermenéutico se ocuparía de la carga de significado consciente que toda acción de un agente lleva intrínseca.

Estos hechos no tienen un reverso similar en el entorno natural. Cuando obersvamos los fenómenos naturales no podemos aprehender ningún significado, todo loque podemos hacer es colocar nuestras observaciones bajo cierto orden arbitrario. En todos esos casos en los cuales nuestras observaciones sirven a un objetivo práctico, el orden que arbitrariamente imponemos dedependerá de ese objetivo práctico. Cuando no existe tal objetivo práctico el orden probablemente se aproximará a nuestros propios intereses. Por el contrario el fenómeno de la acción humana escenifica un orden intrínseco que no nos podemos atrever a ignorar, esto es, el significado que los actores de carne y hueso le atribuyen al trazar sus fines y tratar de alcanzarlos.

Para Lachmann en este punto el uso de la hermenéutica se hace necesario más en base al necesidad de esquemas conceptuales que casen mejor con la libertad de nuestros deseos y los requerimientos de una teoría voluntarista de la acción que en ninguna otra cosa11. Cuando leemos un texto lo que buscamos es alcanzar su significado intrínseco y por lo tanto la interpretación del mismo se hace necesaria. Así, cuando se trata de un texto de tipo narrativo debemos entender como la diferentes partes de la historia que se nos cuenta están relacionadas entre sí para de esa forma poder captar su verdadero significado. Y lo mismo se podría decir de un texto exhortativo o de uno religioso.

Durante siglos, mucho antes del surgimiento de la ciencia moderna, los académicos ya empleaban estos métodos, ya sea para estudiar la Biblia, el derecho romanoo traducir a los grandes autores árabes. Todo eso era sobre todo una actividad hermenéutica. Según Lachmann cuando leemos un texto, página a página, no nos limitamos a intentar entender lo que dice sino que nos creamos nuestra propia idea de lo que el autor quiso decir. De esta forma el significado del texto aparece ante el lector únicamente tras la lectura general del texto. Ningún pasaje se lee aislado ni tiene sentido por sí mismo.

Cuando el lector lleva a cabo esta tarea lo que está aplicando es el principio de coherencia limitada, es decir, la interpretación coherente de toda declaración pronunciada por un mismo sujeto pues por conocimiento general podemos asumir sin duda que un autor no tiene intención de contradecirse. Es por ello que una parte del texto que pueda ser complicada de entender debe ser interpretada a la luz de la totalidad para que cobre sentido. En los casos más complejos en los que esta técnica no sea posible lo que el lector debe hacer es revisar el sentido general del texto que había dado por sentado. En todo caso la interpretación no deja de ser una aplicación de la razón crítica, estando la hermenéutica en consonancia con la máxima del racionalismo crítico, y siendo la interpretación del autor falsable siempre.

La gran pregunta es cómo pasamos desde la palabra escrita a la vida real, desde los textos antiguos a las modernas transacciones de negocios. Los textos y la acción humana tienen en común que ambos son el producto de la mente humana, ambos necesariamente existen qua pensamientos antes de convertirse en fenómenos observables. Un texto requiere que su autor lo haya pensado e imaginado antes de ponerse a escribirlo, igualmente que una transacción económica debió perjeñarse en la mente de los protagonistas antes de hacerse efectiva.

Cuando la aplicación de la hermenéutica clásica llevada a cabo por los antiguos historiadores de Roma y Grecia dejó de simplemente proveer una crónica de los eventos sino que intentó explicarlos en términos de la acción humana, con sus correspondientes medios y fines que se debían interepretar, la práctica hermenéutica dio un gran paso adelante ampliando y mejorando con ello el método, y supuso un punto y aparte en la historia del estudio de la Historia humana.

La mayor parte de los fenómenos económicos son obervables pero nuestras observaciones requieren una interpretación del contexto en que se producen para que sean relevantes para el conocimiento científico. Además, no debemos olvidar que toda acción humana se desarrolla en un contexto de intersubjetividad, nuestro mundo del día a día en el cual los significados que otorgamos a nuestros propios actos y a los de otros se toman como dados y nunca se ponen bajo sospecha.

Nuestro conocimiento empírico de los fenómenos económicos obtenido de la observación debe en todo caso ser interpretado en tanto que integrado dentro del contexto. La explicación del significado no puede significar que el economista en tanto que obervador externo tenga la capacidad de asignar cualquier significado que se ajuste a su objetivo personal. Por el contrario, debe siginificar la explicación del significado asignado por diversos agentes presentes en el acto de observación dentro de un contexto de intersubjetividad.

La interpretación hermenéutica de los fenómenos económicos debe por lo tanto tener lugar dentro de un marco de significados preestablecidos, habiendo un marco para cada sociedad. Consecuentemente los hechos observados por nosotros deber ser encuadrados dentro de un orden constreñido por dicho marco de significados.

ÚLTIMAS IDEAS SOBRE LA EXPLICACIÓN Y COMPRENSION DE TEXTOS

A lo largo de este trabajo se ha dejado dicho que los fenómenos humanos no pueden ser entendidos adecuadamente si los resultados del enfoque explicativo no sean integrados en nuestro más amplio conocimiento general de los hechos. El intento de entender lo que es específicamente humano, y no olvdidemos que la economía no es otra cosa que el estudio de la acción humana, necesariamente asume en el análisis final la forma de una narración, como decía McCloskey. Los llamados datos objetivos, es decir, los datos que son resultado de la aplicación de técnicas de medida objetivas, adquieren su máxima significación no cuando, como ocurre con las ciencias de la naturaleza, se subsumen en unas leyes supuestamente universalmente vinculantes y atemporales, cuyo objetivo último es la explicación y la predicción, sino solo cuando dichos datos objetivos han sido interrelacionados entre si e integrados en una narración, la cual, justamente, les otorga un significado mediante la construcción narrativa.

Todo lo expuesto sobre la interpretación tiene una implicación importantísima para la comprensión económica. El lider del resurgimiento hermenéutico en la Escuela austriaca, Don Lavoie, prematuramente fallecido, lo expresaba de la siguiente manera tan acertada12:

History is in this view not an attempt to find quantitative covering laws that fully determine a sequence of events, but an attempt to supply a qualitative interpretation of some part of mankind’s ‘story’. The whole purpose of the theoretical social sciences (including economics and accounting research) is to equip people with the capacity better to distinguish acceptable from unacceptable historical narratives (…) What we find ourselves doing in the social sciences is not so much the testing of ex ante predictions but is more of the nature of what the Austrian economist F.A.Hayek calls an ex post explanation of principles. The only ‘test’ any theory can receive is in the form of a qualitative judgment of the plausibility of the sequence of events that has been strung together by narrative. Theoretical sciences can supply the principles of explanation but only the historical narrative can put these principles to work and establish their applicability and significance in the specific concrete circumstances under investigation.

Es interesante no dejar pasar resaltar que el método del individualismo metodológico, como Lachmann lo describió, expone claramente la forma de narración que otros como Ricoeur hicieron antes. El método, en palabras de Lachmann, tiene dos aspectos fundamentales, uno que mira hacia delante y otro que lo hace hacia atrás. En el primero, que Hayek caifica de métrodo compositivo, uno busca mostrar como el «equilibrio general» es el resultado de la interacción de los medios y fines, planes y objetivos de una pluralidad de individuos. En este punto lo que el investigador economista pretende es determinar cuáles son las implicaciones tras esa miriada de planes puestos en práctica, es decir, saber lo que pretende la gente con sus acciones. Es importante remarcar, sin embargo, que aunque estamos apelando a los principios y la búsqueda del probable resultado de determinado curso de acción, el método compositivo tiende generalmente a evitar cualquier tipo de intento de hacer predicciones, en el sentido científico habitual. El objetivo no es, en ningún caso, el elaborar leyes que nos capacitarán para predecir resultados específicos. El resultado no puede ser ni deducido ni predecido. La explicación aquí no es esa explicación de tipo científico-causalista sino que se trata, por el contrario, de un intento por hacer los eventos comprensibles en términos hermenéuticos. Cuando el método en sentido inverso lo que Lachmann nos diría es que el investigador busca determinar qué constelación de planes ha dado lugar a una determinada situación. A esto lo llamamos narrativa, como también lo hacen Gadamer, Ricoeur y McCloskey. Así, en palabras del propio Lachmann:

This is the real meaning of the method of Verstehen, which is also, of course, the historical method. There appears to be no reason why the theoretical social sciences, when they pursue their enquiries into the typical causes of typical social phenomena, should not make use of it.

El método del individualismo metodológico como Lachmann lo define se refleja bien en el pensamiendo de Ricoeur ya que «Looking back from the conclusion towards the episodes which led up to it, we must be able to say that this end required those events and that chain of action» O como el propio Lavoie explicó «the only test the plausibility of the sequence of events that has been strung together by narrative.» En definitiva lo que realmente cuenta en la explicación económica no es la verificación/falsación sino la aceptación interpersonal de la narración.

BIBLIOGRAFÍA

– Ebeling, R., What is a price? Explanation and understanding (with apologies to Paul Ricoeur),1990.

– Friedman, M., The Methodology of Positive Economics, 1953.

-Klamer, A., Towards the native’s point of view: the difficulty of changing the conversation, 1990.

– Lachmann, L., Austrian Economics. An Hermeneutic Aproach, 1990.

– Lavoie, D. Euclideanism Versus Hermeneutics: A Re-interpretation of Misesian Apriorism, 1986.

– McCloskey, D., The Rethoric of Economics, 1985.

– McCloskey, D., Storytelling in economics, 1990.

– McCloskey, D., If You’re So Smart: The Narrative of Economic Expertise, 1992.

– Madison, G.B., Getting beyond objectivism: the hermeneutics of Gadamer and Ricoeur, 1990.

– Mäki, U., Practical syllogism, entrepreneurship, and the invisible hand, 1990

– Zanotti, G., El método de la ciencia económica, 1993.

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1 Friedman, M., Essays in Positive Economics, 1953.

2 Gadamer, H-G., Truth and Method, 1975.

3 Klamer, A., 1990.

4 Mäki, U., 1990.

5 Por aquel entonces aún publicaba bajo el nombre de Donald.

6 The Character of Argument in Modern Economics: How Muth Persuades.

7 McCloskey, D., 1985.

8 McCloskey, D., 1992.

9 McCloskey, D., 1990.

10 Por otras razones como que los medios ya no estén disponibles o sean menos eficientes que lo inicialmente previsto.

11 Lachmann, L., 1990.

12 Lavoie, D., 1986.

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