Trabajo correspondiente a la asignatura ECONOMÍA Y MEDIO AMBIENTE, del Máster Oficial en Economía de la Escuela Austriaca, de la Universidad Rey Juan Carlos, Madrid.

En este trabajo hablaré sobre lo en todo el mundo se ha venido en llamar fracking, palabra inglesa que denomina el proceso de fracturación hidráulica para extraer gas de las capas profundas de la corteza terrestre. No voy a tratar en este trabajo de las consecuencias económicas de este nuevo método pues creo que eso no se discute. Nadie pone en duda que es la gran revolución en marcha en los EE.UU.1, que ha salvado su economía de los desastres de la Administración Obama y de la Fed, sino que además a buen seguro reordenará el marco estratégico internacional en tanto en cuento un actor preponderante en la escena global como los EE.UU. no van a tener la necesidad de llevar a cabo campañas militares como la de Iraq. Pero repito, todo eso es obvio y nadie discute que ocurrirá, solo se debate en qué medida y cómo el mundo cambiará2. De lo que quiero hablar aquí es de las pegas que se ponen a ese nuevo foco de desarrollo económico y que son todas de corte ecológico. El capitalismo, como es tan común desde la izquierda, es acusado de no ser respetuoso con el medio ambiente en sus procesos industriales. En el caso que nos ocupa la industria energética que está explotando las inmensas fuentes de gas de esquisto se ha visto bajo el foco de la sospecha, cuando no directamente acusada, de llevar a cabo prácticas extractivas peligrosas para el ser humano y el entorno natural, visibles tanto a corto como largo medio plazo. Vamos a ver si tiene sentido acusar a la industria privada de semejantes prácticas o por el contrario todas las críticas tienen más que ver con el desconocimiento o incluso con la defensa de otros intereses ocultos.

¿Cómo funciona realmente la fracturación hidráulica? Se define fracturación hidráulica como el proceso consistente en inyectar un fluido basado en agua, arena y aditivos químicos, a gran profundidad con el objetivo de liberar recursos naturales tales como petróleo, gas natural, energía geotérmica e incluso agua atrapada en las formaciones de roca en profundidad. Respecto del gas de esquisto (gas natural alojado en las formaciones de las rocas de esquisto bituminoso), los productores de este gas perforan la superficie mediante pozos que tienen una media de 2300 metros de profundidad, es decir, cientos de metros por debajo de los acuíferos de agua potable. Una vez que la empresa ha completado el proceso de perforación, que lleva de dos a cuatro semanas, se procede a la propia fracturación de la formación rocosa mediante la inyección del mencionado fluido a alta presión y que se extiende varias decenas de metros en horizontal respecto de la vertical del pozo. Esta parte del proceso lleva entre tres y cinco días en ser completada, tras la cual el pozo producirá gas natural durante los siguientes veinte a cincuenta años, o puede que más. Tras la perforación la compañía incluso se encarga de devolver al entorno natural alrededor del pozo su aspecto más natural trayendo nueva tierra y nueva vegetación, dejando únicamente la salida del pozo y los tanques de almacenamiento como vestigio de todos los trabajos llevados a cabo. Por otro lado, parte de los fluidos empleados en el fraccionamiento suben a la superficie y es almacenado temporalmente. Dichos fluidos son reciclados por la propia empresa en forma de aguas residuales o almacenados bajo tierra en profundidad3.

La fracturación hidráulica no es en absoluto un método nuevo en la industria energética ya que se ha venido empleando, solo en los EE.UU., en más de un millón de pozos durante los últimos 60 años, y de forma generalmente exitosa pues se han extraído más de 7500 millones de barriles de petróleo y más de 18000 billones metros cuadrados de gas natural. No olvidemos que simplemente 28 billones de metros cuadrados son suficientes para dar calefacción a quince millones de hogares durante un año. El desarrollo de la fracturación hidráulica y la perforación horizontal han incrementado significativamente el acceso y explotación a las reservas probadas de petróleo y gas natural en numerosos estados americanos, tales como Alabama, Arkansas, Colorado, Illinois, Luisiana, Michigan, New York, Dakota del Norte, Oklahoma, Pennsylvania, Texas y Wyoming.

Aunque los geólogos y las empresas energéticas han tenido conocimiento de las reservas de petróleo y gas de esquisto desde hace décadas no ha sido hasta fechas recientes que los avances tecnológicos aplicados a la perforación horizontal y la fracturación hidráulica han hecho posible la extracción a gran escala de los recursos gasísticos y con ello la venida del boom económico ha sido posible. Solamente en el estado de Dakota del Norte, en diciembre de 2009, existían 4600 pozos que produjeron 7,5 millones de barriles de petróleo crudo. Apenas dos años después, en enero de 2012, en Dakota del Norte había ya 6600 pozos en funcionamiento produciendo 16,9 millones de barriles de petróleo mensuales. En otro estado, Pennsylvania, la producción de gas natural más que se cuadruplicó entre 2009 y 2011. Este boom petrolero y gasístico ha permitido la creación de numerosos puestos de trabajo para geólogos, ingenieros, trabajadores de maquinaria pesada, conductores de camiones y soldadores. E indirectamente todo esto implica asimismo una mayor demanda en tales áreas de servicios adyacentes tales como restaurantes, negocios de repuestos/reparación, comercios de maquinaria, hoteles e incluso lavanderías. La producción de energía a través del fracking se está convirtiendo en un catalizador de la revitalización económica a lo largo de todo el subcontinente norteamericano, siendo el método de la fracturación hidráulica un elemento clave para el desarrollo de la producción de petróleo y gas a nivel global.

Verdades y mitos de la fracturación hidráulica. A pesar de que este método no es ni mucho menos nuevo pues ha venido empleándose desde hace décadas y a pesar también de que el fracking ha ayudado de manera crucial a la reciente reactivación energética, dicho método ha recibido numerosas críticas negativas debido a informaciones incorrectas y exageraciones sin base. La mayor parte de la preocupación del público se debe a su preocupación sobre la posibilidad de que la fracturación hidráulica contamine los acuíferos, el tipo de químicos usados, la capacidad de crear terremotos y la gestión del gasto de agua. Dichas cuestiones ya son reguladas, en los EE.UU. por numerosas leyes y regulaciones de todo tipo tanto de carácter federal como estatal. No obstante vamos a comentar las respuestas y soluciones que la propia industria energética, y por ende el mercado, están dando a estos problemas.

¿Pone el fracking en peligro los acuíferos y provoca la contaminación del agua destinada al consumo? La realidad es que esta actividad está sujeta tanto a la normativa estatal como federal y no se ha detectado ningún ejemplo de contaminación en el agua corriente. No debemos olvidar el hecho de que los acuíferos se sitúan bastantes cientos de metros por encima de la altura a la que actividad del fracking tiene lugar. Además, las empresas extractoras construyen los pozos con especiales medidas de seguridad como cubiertas de acero y cemento para impedir la salida de gas y ningún organismo del ramo ha encontrado pruebas de lo contrario4. No obstante, a pesar de que por el momento no se han encontrado evidencias de lo contrario, la EPA continua investigando y tiene como objetivo publicar un estudio de amplio espectro sobre el fracking y el agua corriente que pueda corregir las debilidades de los estudios hasta ahora en términos de selección de datos estadísticos, su tratamiento, la ausencia de un amplio control por la comunidad científica e incluso falta de transparencia. Finalmente, en el siguiente gráfico obtenido de la propia web de la EPA se puede apreciar claramente la imposibilidad práctica de contaminación de los acuíferos ya que éstos se encuentran en una capa superficial mientras que el estrato de roca que contiene el gas se encuentra dos kilómetros por debajo.

¿Se desperdician enormes cantidades de agua durante la fracturación de la roca? La extracción de gas natural de las formaciones de roca requiere técnicamente una menor cantidad de agua que otras energías competidoras, en particular, el carbón y la nuclear. Veamos en el siguiente gráfico la distribución de los usos del agua en EE.UU.5 En él se aprecia que el porcentaje de agua empleado por la minería de gas y petróleo es absolutamente menor, apenas del 1%.

Además, si nos limitamos a estudiar el agua usada en perforar los nuevos pozos anuales, unos 4000 al ritmo actual, el consumo de esa actividad apenas llega al 0.03% del total del consumo nacional. Esto, en términos de un pozo individualmente considerado significa que se requiere para ser perforado entre 19 y 38 millones de litros de agua, de los cuales un 20% de media vuelve a la superficie y se están consiguiendo recuperar en algunos casos hasta el 70%. No parece pues que haya motivos suficientes para ser alarmista en este sentido.

¿Son los productos químicos empleados en el proceso de fracking elementos peligrosos y/o escondidos por la industria? Los fluidos empleados en el fracking están basados fundamentalmente en agua y arena y solo un pequeño porcentaje involucra a productos químicos que en todo caso son de uso común en los hogares y, desde luego, están regulados por la legislación estatal. En concreto, el 99,5% del contenido del fluido es agua y arena, mientras que el 0,5% restante son los aditivos químicos6, entre 3 y 12 tipos diferentes, dependiendo su mix de la composición de la fuente de gas en concreto, así como de la región geográfica y del pozo en particular. La combinación de aditivos tiene como función la disolución/desgaste/erosión de los minerales, impedir la aparición de bacterias, la corrosión de la tubería, minimizar la fricción y mantener las fracturas en la roca abiertas. Todos los productos empleados en el proceso de fracturación son de uso común, desde limpiadores de piscina, detergentes domésticos, cosméticos e incluso helados comestibles. Ninguno de esos aditivos químicos son ocultados al público, y la ley federal estipula que la empresa debe proveer información detallada de carácter técnico al personal de emergencia en caso de accidente. Además, por un lado los estados tienen sus propias leyes reguladoras del fracking que estipulan las circunstancias en que los químicos empleados deberán hacerse públicos, y por otro lado, a nivel federal, el Departamento de Energía, en colaboración con el Consejo de Protección de las Aguas Subterráneas, creó una web llamada fracfocus.org que informa detalladamente de los productos químicos empleados en el proceso de fracturación. Dicha información es proporcionada motu proprio por las empresas, especificando los químicos empleados en casa pozo a lo largo de todo el país. Transparencia absoluta78.

¿Es el uso de agua usada en el fracking peligroso y desregulado? Las empresas desechan y reciclan las aguas residuales empleando diferentes métodos, todos los cuales son reconocidos por las leyes federales y estatales. Las empresas normalmente usan alrededor de quince millones de litros de agua proveniente de lagos, ríos y depósitos municipales. La mayor parte del agua se queda enterrada pero entre un 15 y 20 por cierto se recupera a través del pozo. Este agua que vuelve a la superficie efectivamente contiene los químicos de los que hemos hablado, así como otras sustancias naturales pero peligrosas que haya podido recoger en su camino de regreso. Dicho agua en ningún caso será destinada al consumo humano y su desechado está controlado. En este sentido, como en casi todos, existe una diversidad de legislaciones estatales por lo que no se puede hablar de un solo tipo de tratamiento de residuos. Las empresas emplean una gran diversidad de métodos que sueles incluir el almacenamiento temporal en depósitos especiales. Otras empresas optan por reciclar9 y volver a usar esos fluidos pues es más respetuoso con el medio ambiente y también más económico. Otro tipo de soluciones pasan por el almacenamiento en profundidad en instalaciones altamente controladas. A pesar de todo lo dicho, existe una cierta preocupación en algunos estados como Pensilvania por el hecho de que las aguas residuales del fracking pudieran verterse a cursos de agua que en última instancia sean objeto del consumo ciudadano pero las autoridades no han encontrado por el momento rastro de que eso esté ocurriendo10. En cualquier caso, la gestión de las aguas residuales se encuentra muy vigilada tanto por los gobiernos como por las propias empresas, plenamente conscientes del peligro que suponen.

¿Causa el fracking terremotos? El propio proceso de fracturación no causa per se terremotos, solo en muy raras circunstancias el uso de pozos para el almacenamiento, que no fracturación, ha causado terremotos. Se han registrado movimientos sísmicos que van hasta los 4 grados en la escala Richter cerca de pozos de gas de esquisto que han traído la polémica sobre si se trataba de causalidad o casualidad. Lo que está claro es que el proceso de fracking por sí mismo no causa terremotos. Pero como mencionábamos en el punto anterior, el almacenamiento de las aguas residuales en pozos sí que ha sido probado como causante de terremotos de pequeña escala. No obstante, frente a los más de 30.000 pozos de almacenamiento, solo se han registrado una decena de actividades sísmicas directamente relacionadas y en ningún caso hubo daños relevantes de ningún tipo. Pero no hay que perder de vista del análisis que los terremotos causados por acción humana no se deben exclusivamente a la extracción de gas vía fracking pues un estudio11 asegura que el hecho de que las actividades geotérmicas dedicadas a la captación del calor interno de las capas profundas de la tierra han causado bastantes movimientos sísmicos, más que el fracking. Además, se pone de relieve que la continua inyección de dióxido de carbón a alta presión, procedente de plantas de carbón también induce los terremotos y, si cabe, de magnitud considerable. Por lo tanto el fracking no es la primera actividad humana que causa ligeros movimientos de tierra y no es la más grave. Por ende, no debemos exagerar esta cuestión sino entenderla en su justa medida pues actividad en el subsuelo no es en absoluto un nuevo fenómenos y en cualquier caso si una perforación causara por primera vez un daño serio entonces deberían establecerse responsabilidades pero no podemos ex ante prohibir todo una industria sin tener pruebas concluyentes de que nada de eso pudiera llegar a ocurrir.

¿Falta de regulación? ¿Federal o estatal? En principio, en tanto que defensores del libre mercado y tras haber visto cómo se resuelven los problemas por las propias empresas debería quedarnos claro que la mejor regulación es la del mercado pero sin llegar a extremos anarquistas diremos que si algún tipo de regulación pública debiera haber es, sin lugar a dudas, la estatal por cuento respeta mejor los principios liberales y es más efectiva. La historia americana libertaria es claramente pro-states y en este caso hay quien llega a asegurar que el éxito del fracking promoviendo la extracción a gran escala de gas y petróleo respetando el medio ambiente se sustenta en una regulación estatal bastante convincente12. Todos los estados en los que se existen pozos de gas de esquisto han regulado pertinentemente y lo han hecho desde hace décadas, sin rastro de contaminación desde entonces. La propia EPA reconoce que no tiene por qué ser ese organismo federal quien regule pormenorizadamente la gestión de los pozos. Pero a pesar de todo esto es innegable el proceso de duplicación legal que se viene produciendo por parte de la propia EPA13. Esta situación pone en peligro la estabilidad del mercado puesto que la economía liberal requiere, para su correcto funcionamiento, la existencia de normas claras, justas e iguales para todos los agentes. En la medida en que comience la sobrerregulación (y duplicación) se pondrá en riesgo consecuentemente la actual efectividad de la industria extractora, pudiendo dar lugar a graves distorsiones.

Conclusiones. Hemos visto que el fracking tiene unas enormes potencialidades y es preciso no perderlas de vista a la hora de analizar las consecuencias del fracking, sobre todo desde un punto de vista del puro análisis coste-beneficio. No obstante, a pesar del enorme presente y futuro económico de este método extractivo lo que nos ha preocupado es estudiar su punto débil antes de ser aprobado como la nueva revolución energética, a saber, su supuesta falta de respeto por el medio ambiente. Vimos que existen diversas críticas pero casi todas ellas carecían de fundamento real y eran más el fruto de la desinformación y los prejuicios. Únicamente dos preguntas nos dejan ligeras dudas. Por un lado el almacenamiento a presión de los fluidos restantes se ha demostrado causante de terremotos de pequeño alcance y, sobre todo, la propia gestión de esas aguas residuales aún no es un caso cerrado, siendo las soluciones actuales no plenamente satisfactorias14. Finalmente nos hemos referido al marco regulatorio, el cual a pesar de encontrarse dominado por la legislación estatal de calidad y en competencia, lo cual ha beneficiado enormemente el desarrollo intenso y sin problemas medioambientales del fracking, existe un creciente interés a nivel federal por duplicar la legislación, lo cual pondría en peligro los sanos fundamentos del mercado de fracking.

Bibliografía. Si bien hemos dicho que la fracturación hidráulica no es un fenómeno reciente pues lleva décadas llevándose a cabo, su revolución sí lo es por lo que la mayor parte la literatura se encuentra todavía en internet, en forma de infórmenes, blogs y periódicos online. En particular han sido utilizados los siguientes enlaces útiles:

  • Frac Focus, web pública colaborada por las empresas inmersas en la industria del fracking. Información certera, abundante, visual y didáctica: http://www.fracfocus.com

  • The Shale Revolution I & II, realizados por Credit Suisse, y publicados en diciembre de 2012 y octubre de 2013, respectivamente. Posiblemente el mejor informe sobre la fracturación hidráulica existente.

  • EPA, la Agencia de Protección al Medio Ambiente estadounidense es el máximo organismo público y referencia de la protección medioambiental pública: http://www.epa.gov.

  • Comisión Interestatal Conjunta de Gas y Petróleo, Abundante información también en : http://www.iogcc.state.ok.us/

  • Energy, Markets and Money, el blog en inglés del economista español experto en mercados energéticos Daniel Lacalle: energyandmoney.blogspot.com.

  • Otras webs como Heritage Foundation y el Cato Institute también tienen abundante literatura sobre el fracking. No obstante, dado que el fracking está absolutamente vivo es preciso leer los periódicos y agregadores de noticias para estar al tanto de las novedades en este sector.

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1 En el momento de escribir este trabajo hay registrados 63000 pozos en los Estados Unidos, de los cuales casi 4000 son nuevas perforaciones anuales. Ver http://www.fracfocus.org.

2 Son altamente recomendables los infórmenes publicados por el banco suizo Credit Suisse al respecto: The Shale Revolution I y II, con fechas de diciembre de 2012 y octubre de 2013. En ellos se muestra que el enorme impacto del gas de esquisto en la economía global y que consecuentemente acabará por redefinir las estructuras de poder actuales de arriba abajo.

5 Extraído de http://www.fracfocus.org.

6 La multinacional Halliburton creó un sistema de puntuación verde de los productos químicos empleados. Además la propia Halliburton ha desarrollado un producto llamado CleanStim cuya composición se basa 100% en desechos de la industria alimentaria. Pero no es la única, otras compañías del sector como Breitling están trabajando en el desarrollo de nuevas fórmulas que respondan a las necesidades de energías limpias por parte de los consumidores. Tal vez en un futuro la industria haya podido obtener un mix de químicos completamente verdes.

7 No obstante hemos de plantearnos la naturaleza real de las reclamaciones verdes pues a nuestro entender se trata de un concepto muy ambiguo pues las palabras verde y toxico han sido vaciadas de contenido. En el día a día cada individuo, empresas industriales y agroalimentarias empleamos una inmensa de productos químicos, contribuimos a la contaminación usando limpiadores y jabones, fertilizantes y pesticidas, y todos ellos acaban siendo filtrados a nuestro sistema de consumo de agua gracias a la lluvia.

8 En cualquier caso a la industria le gustaría acabar empleando en las perforaciones un mix de agua, arena y aditivos verdes. Están en el camino, lo cual demuestra la capacidad del mercado para aprender y automejorarse continuamente.

9 Un ejemplo de empresa auxiliar es Rettew Flowback Inc., cuyo negocio se centra en gestionar las operaciones de gestión del agua residual para las empresas extractoras. Rettew tiene la capacidad de filtrar el agua y dejarla lista para el consumo humano pero ese no es el objetivo ya que lo que se pretende es reutilizarla en fracking, dejando ciertos elementos como el cloruro sódico cloruro potásico sin filtrar pues son necesarios para una nueva perforación. Sin duda, la industria ha desarrollado la capacidad de filtrar el agua tanto como sea necesario y el objetivo último es hacer que la industria del fracking no requiera nueva agua para su actividad. Uno de los clientes de Rettew es Cheasepeak Energy Corp., empresa extractora que aplica los nuevos métodos de reciclaje que le llevan a reutilizar hasta el 95% de todo el fluido que se recupera. Este proceso ahorra millones de dólares a Cheasepeak y ahorra millones de litros de agua.

11 Ver dicho estudio: http://www.nap.edu/catalog.php?record_id=13355; el cual asegura que los proyectos geotérmicos han provocado más de 400 temblores de tierra desde 2005.

12 Ver la web de la Comisión Conjunta Interestatal de Gas y Petróleo http://groundwork.iogcc.org/topics-index/hydraulic-fracturing/state-progress.

13 Así por ejemplo, el Departamento de Interior redactó un borrador en el cual se establecía que los productos químicos empleados deberían ser públicos cuando ese proceso ya se había llevado a cabo.

14 En el caso de la energía nuclear las aguas empleadas para refrigerar el núcleo así como el propio material de uranio no tienen por el momento otro tratamiento general que el almacenamiento geológico profundo. Por lo tanto puede que la industria del fracking tampoco llegue a desarrollar plenamente una solución para sus residuos, conformándose con una gestión en los mismos términos que hoy día pero con técnicas mejoradas.

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